“Somos hijos del mundo. Buscamos la vida”

pag22_desdeotropirsma_web.jpgHoy los he visto nuevamente. Cada mañana sobre las doce suben por mi calle. Se llaman Mame, Modou, Lamin, Bara, Mustapha, Mouossa, Badara, Serigne, Mamadou, van en grupo con sus hatos a la espalda cargados de bolsos. Hablan en wolof pero interrumpen su conversación al verme para saludarme en castellano y contarme que ayer tuvieron un mal día porque apenas pudieron extender la manta y se pasaron todo el tiempo corriendo para esquivar a la policía y no vendieron nada.

Mame cuenta que “la secreta” cogió ayer a varios compañeros, dos de ellos recién llegados y cuando uno de ellos, miembro de la Asociación Sin papeles, intentó dialogar con la policía se lo llevaron también y le acusaron de atentado. Ahora es siempre así, comenta Serigne, pero nosotros no somos delincuentes. La gente lo sabe, porque muchas veces se pone de nuestra parte o nos avisan cuando ven llegar los coches de la policía. Vender no es nuestro sueño, ni nuestro oficio. Muchos de nosotros somos mecánicos, pescadores, pintores, albañiles, pero hay que buscarse la vida y por eso ahora somos manteros. Sobrevivir no es un delito. (Campaña de la Asociación Sin papeles de Madrid contra la despenalización de la manta. Más información en htp//www.ferrocarrilclandestino.net).

Algunos de nosotros, comenta Bara, habíamos dejado la manta y tenemos papeles pero, como no hay trabajo, no nos ha quedado más remedio que volver a la venta. La manta no tiene nada que ver con las mafias, como cree alguna gente. Nosotros compramos los bolsos en los chinos y los revendemos en la calle. A veces nos juntamos entre unos cuantos para poder reunir el dinero para adquirirlos. Con lo que sacamos, continua Badara, pagamos la habitación y la comida y si se nos da bien enviamos algo a nuestra familia. Mi mujer está embarazada y necesita algunas medicinas y tengo que enviar ahora más dinero a Senegal y eso me agobia mucho, la verdad, porque la manta está fatal, peor que nunca.

A mí me gustaría, dice Modou, “vender sin correr”. Siempre estamos nerviosos como si estuviéramos haciendo algo “malo”, cuando lo único que intentamos es trabajar para sacar 200 euros al mes. Muchas veces no sacamos nada, sobre todo últimamente, porque la gente se acerca, ve los bolsos, pero al final no compra. Alguna gente es simpática. Yo me he hecho muchos amigos vendiendo, sobre todo mujeres. Otras veces la policía nos quita el género y no sabemos qué pasa con él porque en el juicio no consta su existencia. Yo digo que se lo dan a sus novias o a sus mujeres. A nosotros nos juzgan como delincuentes pero, ¿quién juzga a los policías que nos “roban” el género de la manta? Hace unos días, con el apoyo de algunos grupos, gané un juicio en el que el policía quedó como un mentiroso y en el que las “víctimas” (Carolina Herrera, Dolce & Gabbana) ni siquiera se presentaron. Curiosamente, tres días después, en mi portal había dos coches de policía esperándome. Me pidieron los papeles, me quitaron nuevamente el género y me obligaron, de malas maneras, a ir a la comisaría sin dejarme explicarles que tenía el resguardo de la solicitud del permiso de residencia en el bolsillo. Me tuvieron toda la mañana en Leganitos. Yo creo que lo hicieron para meterme miedo. Me fijé en su chapa y los denuncié al defensor del pueblo porque lo que hicieron es ilegal.

Hace tres años, continua Mamadou, tuvimos una lucha muy grande, con manifestaciones, protestas y una gran “Manta blanca” para conseguir que la manta no fuera un delito y la ganamos. La manta pasó a ser considerada falta y con ello se evitó que muchos de nosotros fuéramos a la cárcel por el sólo hecho de vender. Algunos jueces y actores nos apoyaron; otros no, otros -como Miguel Bosé o Alejandro Sanz- decían que les estamos robando y que había que condenarnos con dureza porque lo que hacemos es un delito contra la propiedad intelectual o industrial. Ahora, con la reforma del código penal, se suprimen las faltas y la manta vuelve a ser delito. Junto con otros grupos, como la Asociación Libre de Abogados y SOS Racismo, hemos formado una plataforma que se llama “No somos delito” para luchar contra esta reforma, que nos va a poner aun más dura la vida, dice Sidi. Hoy, en la manta, vamos a poner también unos papeles explicando cómo nos va a afectar la reforma del código penal para que la gente se entere, porque va a ser muy mala para todos, también para la gente española que lucha y está organizada (más información en nosomosdelito.net).

El sábado, en el centro social ocupado la Quimera, tuvimos una fiesta-charla sobre este tema. Estuvimos unas 300 personas, dice Mustapha. No había muchos manteros porque la gente está ahora muy desesperada. Algunos dicen que prefieren ir a la cárcel porque allí por lo menos comen, pero desde la Asociación Sin Papeles vemos que es importante no rendirnos y estar más unidos y fuertes que nunca para seguir luchando juntos, porque luchar es estar de pie, luchar ya es ganar. Por eso nuestro lema es Mbolo Moy Doole.

Algunos manteros, continúa Moussa, están ahora en la vendimia en situaciones de trabajo y de vida muy duros. En Albacete les están pagando a tres céntimos el kilo de uvas, o sea, que al mes, si todo se les da bien y no llueve, van a ganar 30 euros por todo el día. La explotación de los inmigrantes es una nueva forma de esclavitud, pero la esclavitud se tiene que acabar. Sabemos que este gobierno quiere que los migrantes nos vayamos, por eso nos ponen la vida cada vez más dura: nos niegan el derecho a la salud, nos dejan morir en el CIE -como a Samba Martin ( -o en la puerta de los hospitales -como a Alpha Pam -; nos niegan el derecho al asilo y la asistencia humanitaria y se permiten ser “generosos” con nosotros dándonos la nacionalidad cuando morimos, como ha sucedido en Lampedussa. Cuando vi en la tele lo de Lampedussa, comenta Mamadou, no pude dormir de rabia y tristeza; pensaba en su madres, ¿sabrán algún día cómo han desaparecido sus hijos? Europa vende las armas a nuestros países, nos roba nuestros recursos, pone leyes internacionales que nos empobrecen, pero nosotros queremos la vida. Por eso venimos y seguiremos viniendo, saltando fronteras por la noche. Somos hijos del mundo. Buscamos la vida, hay que seguir luchando hasta que no haya fronteras. “Inshallah”.

Y siguieron su camino, como si nada.

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