cultmercado252.gifCuando era adolescente recuerdo que me daba mucha rabia ver cómo los adultos se habían ‘acomodado’ y habían perdido sus energías para luchar, para rebelarse. Incluso de no tan adolescente me costaba (o me cuesta) entender ese conformismo, ese “no va a servir para nada”, ese “mejor callarse”… Aunque con el paso del tiempo también he aprendido que ciertos silencios a tiempo sirven para conseguir cambios a largo plazo o que, simplemente, no vale la pena gastar energías en aquello que no las merece. Pero son pocas veces.

Creo que así también lo piensan Luis García-Araus y Javier G. Yagüe, autores de la obra “Rebeldías posibles”. La historia de García, una persona que decide rebelarse, desde lo pequeño, contra todas esas pequeñas opresiones cotidianas: los céntimos de más de la factura del teléfono, las horas invertidas persiguiendo a los de atención al cliente… Contra el “vuelva usted mañana”, contra el “son las normas, no es mi decisión”, contra el “siempre ha sido así”.

Los actores de la compañía madrileña Cuarta Pared nos demuestran que es posible romper con todo eso, despertarse y andar. El protagonista se rebela y consigue, casi sin quererlo, que se levanten las personas de su entorno siguiendo su ejemplo. Nos enseñan que es posible buscar las buenas noticias, las ideas alternativas, las soluciones creativas a problemas cotidianos. La obra, que en los próximos meses estará de gira por distintas salas del estado español, es un baño de esperanza y tira de las orejas como diciendo: “hay que estar siempre alerta, porque el sistema te fagocita”. Es una historia que anima a romper estereotipos, a destrozar los pequeños grilletes cotidianos, lo que socialmente se espera de una, lo que se supone que hay que hacer.

Siempre habrá aquellos que opten por seguir en la rueda del sistema, aceptar esas pequeñas prisiones e incluso construir cárceles de oro. Siempre habrá aquellos que busquen de esa manera la felicidad y que, incluso, la consigan. Pero yo creo que no soy de ésos.