Cantautor, médico y cooperante. Es difícil quedarse con solo una de las muchas facetas que tiene Pedro Sosa. Y es que este joven andaluz, de Huelva más concretamente, compagina su trabajo como médico de cuidados paliativos en un hospital de Córdoba con la composición de canciones, discos y conciertos y como cooperante internacional con distintas ONG. “No sé quién soy realmente pero sí sé dónde ir encontrándome día a día y para qué estoy hecho. Me encuentro en la medicina, donde puedo vivir mi deseo de cuidar y acompañar. La medicina es para mí la excusa perfecta para ser la mejor versión de mí mismo. Me encuentro en la música y, con ella, en mis ganas de transmitir lo que soy capaz de arrancar a la vida. Y me encuentro en la cooperación, uno de los lugares donde puedo vivir la necesidad de amar más concretamente y que me ha permitido descubrir que los nombres nos salvan, pues hacen que una realidad que hasta ayer no te tocaba el corazón hoy te permita sentir como propio el dolor del otro”.

Pedro Sosa es médico y músico en el colectivo Universo de TrapoPero además, por si esto fuera poco, pertenece a la asociación sin ánimo de lucro Universo de Trapo. Porque si en algo cree firmemente Pedro y los demás artistas que forman parte de este proyecto es en que cualquier expresión artística puede contribuir a hacer un mundo mejor, a  tomar conciencia de nuestra realidad y a transformar la sociedad. Como él mismo nos cuenta, “el arte permite acceder a lugares del ser humano que no podemos tocar de otra forma, permite a las personas vibrar de otra forma”. Por ello, esta pequeña asociación genera todo tipo de recursos artísticos y los pone al servicio de las entidades que necesitan un impulso económico a la hora de llevar a cabo proyectos de desarrollo humano tanto aquí como en el mal llamado Tercer Mundo.

Así nace, por ejemplo, el espectáculo audiovisual Universo de Trapo, vinculado con el disco del mismo nombre y que cualquier asociación y/o entidad con actividades en el ámbito de lo social y que trabajen especialmente con colectivos en riesgo de exclusión puede organizar. Todos los beneficios de la venta de las entradas y el 50% de la venta de discos y de las obras de arte que se muestran en el espectáculo irán destinadas a las asociaciones que hayan organizado el espectáculo. El 50% restante irá destinado a Casa Zulema, una casa de acogida de enfermos terminales con sida (casi todos niños) situada cerca de Tegucigalpa (Honduras) y cuyo objetivo principal es que dichos enfermos encuentren un lugar en el que morir con dignidad y acompañados.

Aunque su día a día este rodeado de sufrimiento, aún saca tiempo para componer canciones llenas de esperanza. “Para mí estar cerca de quienes sufren, cerca del dolor, es un privilegio, es la forma de conectar con lo esencial de mi vida. Por eso, mis canciones nacen con el deseo de que lo importante de la vida no pase de largo y, sobre todo, de no olvidar lo esencial. Nacen también de la necesidad de nombrar lo que ocurre dentro de mí, ya que solo el que nombra su realidad personal es capaz de gestionar y tomar las riendas de su propia vida. Supongo que, en definitiva, la música es la mejor excusa para poner mi mente al servicio de mi corazón.” Precisamente su último disco, De Hidalgos y Cometas, financiado al 100% gracias a una campaña de crowdfunding, es una apuesta por atreverse a salir de su zona de confort. “El disco intenta ser una excusa para no conformarnos con lo que hay y forzar los cambios que generen un contexto de más justicia y cercanía con los más frágiles de nuestro mundo”. Por ello, De Hidalgos y Cometas persigue tres objetivos. El primero de ellos es sensibilizar. “Desde hace un tiempo me persigue la certeza de que no hace falta gente extraordinaria para hacer cosas extraordinarias”. Para ello, Pedro ha utilizado la figura de El Quijote tras encontrar en ella el prototipo del verdadero transformador social que nuestro mundo necesita. “Solo aquellos que son capaces de mirar más allá de lo aparente pueden entender que, a veces, es necesario triturar tus huesos para ganar la batalla de la conciencia, para mostrar que no solo son molinos de viento. El cometa, en cambio, es una llamada a que “todos seamos capaces de alumbrar, aunque sea por un breve espacio de tiempo, la oscuridad que pueda rodearnos”. Y es que De Hidalgos y Cometas pretende impulsar dos escuelas, una en Benín (la construcción de un centro de capacitación agraria dirigido a mujeres a través de la Fundación Kokari) y otra en Tanzania (un proyecto de la Fundación Carpio Pérez que consiste en una escuela para niños y niñas).

Pedro Sosa, es médico, músico y cooperante

Concierto de Pedro Sosa. FOTO: Universo de Trapo

Efectivamente, Pedro es un hombre muy ocupado pero al que aún le “sobra tiempo” para lo verdaderamente importante porque, como él mismo nos dice, “servir a la gente más frágil de este mundo es el mayor privilegio que puede tener un ser humano”. Así que, para todos aquellos que se excusan (o nos excusamos) bajo el tópico de “no tengo tiempo”, Pedro tiene algo que decirnos: “Quizá no hayas encontrado aquello para lo que estás hecho. Cuando descubres para qué estás aquí, cada segundo invertido en esa labor se convierte en el mayor acicate para respirar con fuerza, para sentir que revientas cada segundo de tu vida, para atreverte a llegar más allá de donde tus propios pasos pueden llevarte. Solo cuando nos percibimos en toda nuestra potencialidad podemos vivir de verdad y al 100%. Cuando eso ocurre, sencillamente, el tiempo se estira”.