¿Una feminista nace o se hace? La respuesta es clara y tajante: se hace. Se tengan los antecedentes que se tengan, siempre hay un momento en la vida de una persona en la cual se enciende esa chispa, en la cual aparece ese primer brote ve lo que puede ser una enorme y fértil planta.

La lectura de aquel cuento, aquella clase en el Instituto, las largas conversaciones con una compañera de la facultad, ver a una madre luchar, un reportaje, una noticia, un tuit, hasta una lágrima. Pequeños o grandes pueden ser los detonantes que hagan a una persona comenzar a interesarse por las propuestas del feminismo. Sin embargo esa pequeña ramita que brota hay que cultivarla y alimentarla para que crezca.

El patriarcado sigue siendo un marco mental mayoritario, aunque haya una parte de la población para quienes sea un esquema superado. El discurso dominante sigue siendo heteropatriarcal y, por este motivo, para una feminista es imprescindible formarse y fortalecerse en argumentos, hechos y estudios. Porque en la sociedad, en el patio de la escuela, en el telediario, en el mercado o en el polideportivo los argumentos mayoritarios siguen siendo machistas.

Ante eso, ¿cuál es la receta (o al menos una de ellas)?: leer, leer sin parar y ávidamente. Libros, ensayos, artículos, cómics… Textos que pongan palabras a la identidad de cada una como feminista. Textos que den argumentos para contrarrestar el discurso del machismo. Textos que fortalezcan y nos hagan sentir como voces autorizadas.

Aunque el ámbito de literatura feminista es enorme, queremos recomendar algunas lecturas en este marzo de 2018 –que algunas han llamado “el año feminista”, a raíz de todos los movimientos y denuncias que están haciendo salir a la luz graves abusos contra las mujeres. No son las únicas, desde luego, pero pueden servir para empezar una pequeña biblioteca sobre feminismos.

literatura sobre feminismo para aprender“Feminismo para principiantes”, de Nuria Varela

Una obra de cabecera que, además, acaba de ser reeditada en una versión ilustrada por Antonia Santolaya. Partiendo de la metáfora de que ser feminista es como ponerse unas gafas violetas para ver toda la realidad, esta periodista hace un recorrido por la historia del movimiento desde sus orígenes y en España para llegar hasta los problemas y luchas actuales. Además incluye una bibliografía y como anexos una serie de documentos considerados fundacionales para el movimiento como la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791) de Olympia de Gouges o la Declaración de Sentimientos de Seneca Falls.

El segundo sexo, otro libro de literatura sobre feminismo“El segundo sexo”, de Simone de Beauvoir

Para incluir alguno de los clásicos en esta bibliografía mínima, esta obra está considerada uno de los ensayos más importantes sobre feminismo de la segunda mitad del siglo XX, dentro de lo que se denomina la segunda ola. Un libro escrito en 1949 pero cuyas ideas están completamente vigentes en nuestros días. Toda una reflexión sobre la identidad de la mujer, lo que significa serlo y construirse como tal. Tras escribir este ensayo y recibir multitud de cartas escritas por mujeres diciendo que ahora comprendían mejor sus vidas, Beauvoir se dio cuenta de que hacía falta un cambio sociopolítico y se hizo feminista.

mujers que conrren con los lobos«Las mujeres que corren con los lobos. Mitos y relatos del arquetipo de la Mujer Salvaje”, Clarisa Pinkola Estés

Un libro que es toda una invitación a conectar con la propia fuerza interior de cada mujer, el instinto femenino primordial. Todo un clásico en el que esta psicoanalista estadounidense combina el ensayo con los cuentos e historias de la tradición oral. En palabras de la autora, “dentro de cada mujer habita una fuerza poderosa, un torbellino de buenos instintos, de creatividad, de pasión y conocimiento atemporal que en ocasiones, la propia sociedad nos ha hecho olvidar en su intento por domesticarnos”. Sus páginas transmiten energía y dan las claves sobre cómo recuperar la espontaneidad y transformar a las mujeres en “animales maduros que saben protegerse de los depredadores dejando a un lado la ingenuidad o la inexperiencia”.

“Dónde está mi tribu”, Carolina León

La maternidad y los cuidados son un ámbito clave en el pensamiento feminista, dado que estos siguen recayendo de forma mayoritaria en las mujeres. En este caso León analiza los fenómenos que están transformando la crianza. Y a la cabeza de todos ellos está, para la autora, la aparición de voces expertas que terminan por desautorizar la experiencia y hasta el propio instinto de las madres: médicos, pedagogos, psicólogos y nutricionistas externalizan la toma de decisiones fuera del ámbito de la familia y provocan, en última instancia, miedo, confusión y un profundo sentimiento de culpa entre los padres y madres.

hardcore maternity, literatura sobre feminismo“Hardcore maternity”, Marga Castaño y Esther de la Rosa

Dentro también de la línea de reflexión sobre las maternidades –y para terminar esta pequeñísima selección con un poco de humor– hace unos meses ha visto la luz el cómic “Hardcore maternity”, que tuvo su origen en un cómic en formato blog. En él se relata la vida neoyorkina de tres amigas que hablan de la maternidad más real y más canalla. Mujeres que quieren a sus hijos e hijas pero necesitan pasarlo bien, reír, ligar e incluso poder vivir una tranquila mañana de resaca tras una fiesta. El humor que revela un día a día duro en el que las madres hacen malabares para conciliar no sólo ya su vida laboral, sino sus relaciones sociales y afectivas con la maternidad.

 

Esta selección es sin duda pequeña y limitada. Faltan muchos títulos que son imprescindibles como “Reforma o Revolución” de Rosa Luxemburgo “Una habitación propia” de Virginia Woolf, “Sexo y filosofía. Sobre mujer y poder”, de Amelia Valcárcel, “Política sexual” de Kate Millet, “El harén en Occidente”, de Fátima Mernissi, “Las hijas de Lilith”,de Erika Bornay, “Las negociaciones nuestras de cada día”, de Clara Coria… Tantos, tantos libros por leer para seguir descubriendo quiénes somos, para tener argumentos para defendernos y hacer valer nuestras ideas.

Porque aunque haya habido avances, aunque para muchas personas sea evidente que los hombres y las mujeres tienen que tener los mismos derechos, no: no está todo hecho. Tal y como escribe la propia Nuria Varela, “el patriarcado no ha muerto, desgraciadamente, en ningún rincón del planeta. Y dependiendo de dónde se diga que la lucha ya está terminada puede resultar ridículo, atrevido o insultante”.