La escucha como lugar de encuentro

Hace cinco años abrió sus puertas el Centro de Escucha San Camilo-Guadalupe de Badajoz, una iniciativa que nació tomando como referencia el Centro de Escucha San Camilo de Tres Cantos, espacio pionero en el servicio de counselling o relación de ayuda en nuestro país.

Decía Simone Weil que “amar es estar atento”. Probablemente muchos de los problemas de nuestras sociedades hiperconectadas derivan de la dificultad para generar espacios de verdadera comunicación que nazca de la atención y el cuidado. Lugares donde el ejercicio de la escucha posibilite a la persona el encuentro con su propia historia y la sanación de sus heridas.

José María y Luis son dos de los diez voluntarios que se coordinan para atender las demandas que llegan al Centro de Escucha San Camilo-Guadalupe. El proyecto nació bajo la intuición de dar una respuesta a la necesidad de acompañamiento que experimentan muchas personas de Badajoz a las que, a menudo, no se consigue responder únicamente desde instituciones públicas y servicios privados que están al alcance de muy pocos.

Con la conciencia de esta necesidad surgió el deseo de trasladar a Extremadura la experiencia del Centro de Escucha San Camilo de Tres Cantos (Madrid), modelo que ya ha sido llevado a otras regiones de España y de Hispanoamérica (en la actualidad existen unos treinta centros de estas características repartidos por el territorio español).

La atención a cada persona se desarrolla mediante el counselling o relación de ayuda, “un complemento a la medicina y a la psicología, que consiste en acompañar a las personas que sufren, desde una perspectiva humanista e integral, para que afronten sus dificultades y para ayudarles a potenciar sus propios recursos y posibilidades”, nos cuenta José María.

El procedimiento para “ser escuchado” es bastante sencillo. Consiste en efectuar una llamada al teléfono del centro, el 673 311 798, y pedir cita. Una vez asignada, un voluntario recibe y acompaña a la persona durante toda la relación de ayuda. Los encuentros, de una periodicidad semanal, tienen una duración de cincuenta a sesenta minutos.

Sin embargo, el proceso hasta llegar a ese punto suele ser difícil y requiere de un gran esfuerzo para vencer resistencias y ponerse en camino.

“Aunque pretendamos ocultar el sufrimiento debajo del envoltorio de la «sociedad del bienestar», este es inherente a la existencia humana, por lo que si no lo aceptamos y colocamos en su lugar, luchará por ser atendido de diferentes formas: ansiedad, aislamiento, amargura, rencor e, incluso, violencia. Son síntomas de un malestar que en ocasiones no es expresado, pero que, aun haciéndolo, no encuentra eco en ningún oído”, afirma José María.

El perfil de la persona que demanda este tipo de acompañamiento es variado pero, como describe Luis, el denominador común suele ser “la vivencia de un proceso de duelo de cualquier tipo. Desde la muerte de un familiar a la pérdida de un trabajo o la ruptura de una relación”.

Dentro de ese abanico encontramos a personas mayores que viven en soledad, parejas que atraviesan crisis o están en proceso de separación, víctimas de violencia doméstica y de género, personas que experimentan angustia por una enfermedad crónica y cuidadores de enfermos. También inmigrantes que se sienten aislados y desarraigados.

José María señala como otro nexo entre las personas atendidas “una vivencia de sufrimiento que se incrementa o perpetúa por carecer de habilidades de comunicación o por no contar con alguien que les escuche”.

Si bien en los primeros años un 67% de quienes solicitaban este servicio eran mujeres y un 33% hombres, en el último curso estas cifras se han invertido.

El proyecto nació en el contexto de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe. Situada en el barrio de Valdepasillas de Badajoz, se trata de un templo con una de las pastorales más activas de toda la diócesis. Una comunidad viva de personas que desarrollan numerosas iniciativas nacidas de la sensibilidad hacia distintos colectivos dentro de la ciudad (personas con discapacidad, personas mayores, vecinos de las barriadas más desfavorecidas…), además de colaborar con proyectos en otras zonas del mundo.

Es este rostro cercano de Iglesia, el que se da en el ámbito comunitario y personal, el que facilita la escuchacomo un modo de estar en el mundo y de situarse ante cada realidad.

“En la Iglesia, a medida que descendemos a niveles más concretos, encontramos esa capacidad de escucha, de acercamiento al sentir del otro. Es más, ha sido esta cualidad de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe lo que me ha hecho acercarme de nuevo a la Iglesia y a reconciliarme con ella como institución”, confiesa Luis.

Precisamente es el contacto personal, bien a través de la propia parroquia, bien mediante la recomendación de gente conocida como familiares o amigos, la vía por la que la mayoría de las personas se acercan al Centro de Escucha.

José María incide en que las acciones de difusión son fundamentales para que las personas conozcan y puedan confiar en el Centro. En ese sentido, considera que la demanda de escucha aumentaría si las personas, parroquias, instituciones y asociaciones que conocen el proyecto recomendaran el servicio gratuito que presta.

Junto con este objetivo de incrementar la visibilidad, otro horizonte para la consolidación es seguir apostando por la formación de los escuchas, es decir, las personas voluntarias:

“Todos tenemos en común haber iniciado un camino de crecimiento personal y haber adquirido una formación teórico-práctica en counselling o relación de ayuda, que capacita al voluntario para crear un clima e iniciar un diálogo con la persona que le permita aclararse sobre sí misma y sus propios problemas. Liberarse y encontrar recursos para la solución de sus conflictos, activando siempre su propia iniciativa y responsabilidad”.

Además de esta formación inicial, cada año se sigue un programa periódico sobre aspectos concretos como el acompañamiento en el duelo, emociones, eneagrama, etc. También se llevan a cabo sesiones de supervisión a los escuchas y dinámicas de “role-play”.

La escucha debería ser “un presupuesto básico para muchas prácticas y dinámicas”, concluyen José María y Luis.

Se trata de una lógica de estar en el mundo que nace de principios que descansan en el corazón del humanismo cristiano: la persona como centro de la realidad y la historia, el cuidado de la debilidad y la vulnerabilidad y la referencia fundamental de Jesús de Nazaret y el evangelio de las bienaventuranzas.

Álvaro Mota Medina

Contacto

teléfono móvil: 673 311 798

 e-mail: centroescuchabadajoz@gmail.com

Facebook: Centro de Escucha San Camilo-Guadalupe de Badajoz

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