Por Pepa Monleón y Cristina Ruiz

Desde que el uso de internet se ha generalizado, hace lustros que se habla ya de la “crisis de la prensa en papel”. Mientras que la necesidad de estar informados sigue existiendo, las suscripciones a los diarios y revistas llevan tiempo cayendo en picado, al igual que las ventas en los quioscos de prensa.

Con 37 años de historia y un público fiel, Alandar se ha mantenido en medio de esa caída generalizada pero sin ser ajena a ella, ni inmune a sus efectos. Desde la sencillez, se ha trabajado en la optimización de recursos y, partiendo de un ingente trabajo voluntario, la revista se ha mantenido mensualmente en papel hasta que, a inicios de este año se empezó a vislumbrar la necesidad de un nuevo modelo. Dejamos, como diría Negroponte de “verter tinta sobre árboles muertos”, para hacer que la información y el pensamiento viajen en forma de bits a las pantallas de quien quiera leerlos.

Cerrar con calidad, calidez y cariño una etapa para empezar otra ha sido la tarea de este 2020 un año que, además, nos lo ha puesto particularmente difícil a causa de la pandemia. Iniciamos, entonces, un trabajo para soñar cómo sería esta nueva versión Alandar, más libre de ataduras, se diría incluso que “transfigurada” y con fuerzas renovadas.

Se crearon en aquel momento dos comisiones de trabajo y comenzamos por hacernos la pregunta crucial: ¿sigue teniendo sentido la revista en el mundo de hoy? ¿Por qué Alandar debe seguir caminando? Nos hicimos esta pregunta con honestidad antes de decidir convertirnos en un medio completamente digital.

Asumiendo que el deseo de seguir ofreciendo un espacio de reflexión y compromiso con la sociedad y la Iglesia nos impulsa a seguir adelante, creemos que hay algunas razones que pueden justificar que Alandar no desaparezca:

Hablar desde dentro de la Iglesia

Una de estas razones es la necesidad de voces dentro de la Iglesia católica que recuerden los cambios que se han de operar en el seno de la institución para que sea la comunidad de seguidores de Jesús, reconozca en él su única referencia y deje de autoreferenciarse a sí misma.

Asistimos con frecuencia a recomendaciones que, desde la Iglesia, se hacen a la sociedad civil en el ámbito de valores, toma de posición y compromisos. Pero, al tiempo, esas mismas reflexiones no tienen un correlato al interior de la propia institución: la defensa y respeto de los derechos humanos, la igualdad entre mujeres y hombres, el respeto a la identidad sexual de las personas, las llamadas a los valores evangélicos en las formas y alternativas de vida… y tantas otras.

Está pendiente en la Iglesia una mirada autocrítica y una purificación de múltiples aspectos, acumulados en el tiempo, que han puesto duras cargas en las espaldas de la mayor parte de las hijas e hijos, del pueblo de Dios.

Está pendiente el reconocimiento de las mujeres en todos los ámbitos, la actualización del lenguaje, los textos y la liturgia, el diálogo con las ciencias y la cultura, la incorporación de la teología feminista en la exégesis, la celebración, la educación de la fe y la acción social.

El clericalismo, denunciado por Francisco, está ahogando al espíritu. Un clericalismo que no reside sólo en los presbíteros y obispos, también lo sostienen y defienden muchas mujeres y hombres laicos, habiendo renunciado a la libertad de hijas e hijos a la que son convocados por Jesús. Este modus operandi vinculado a un patriarcado que lleva ejerciéndose desde hace siglos afecta de manera intensa y especial a las mujeres, excluyéndolas o hablando por ellas en una pretensión de mantenerlas en una situación de infancia y sumisión permanente.

Otra razón por la que Alandar sigue caminando con nuevo ropaje digital es porque los cambios mencionados y pendientes son urgentes, y ésto hace necesarios medios de comunicación que recuerden esa urgencia.

La Iglesia católica no puede seguir imponiendo su forma de entender el tempo en el que transcurre la vida del pueblo de Dios. Tempo hace referencia al grado de celeridad en la ejecución de una composición musical o una composición poética… en este caso, por extensión, se vincula a la lentitud con que la Iglesia asume los cambios necesarios. Una lentitud en la que muchos encuentran una excusa para justificar que nada cambie.

Nuestra Iglesia está llamada a anunciar la Buena Noticia a las mujeres y hombres de cada generación, no puede seguir respondiendo a preguntas e intuiciones que ya nadie se hace, porque los que las formularon han muerto… y seguir sin anunciarla a las generaciones presentes.

Compromiso con el mundo

Otra importantísima razón para que Alandar siga caminando va más allá de la propia comunidad eclesial y se vincula al sufrimiento de toda la humanidad y del planeta. Está en el corazón de la revista el compromiso de vincular fe y sociedad a través de experiencias de construcción de un mundo mejor, llevadas a cabo por personas y colectivos creyentes y no creyentes.

Esta trayectoria de Alandar surge de la convicción de que Dios cree en las mujeres y los hombres, apuesta por ellos independientemente de sus creencias. A todos convoca a la construcción del Reino, a todos llama a la compasión y a la misericordia y a todos invita a aventurarse en la vida por el lado de la felicidad compartida, de ahí que las Bienaventuranzas nos sirvan de impulso y meta.

“Nada de lo humano nos es ajeno”, como diría el literato romano Terencio. Por eso queremos sumarnos al clamor frente a la crisis climática, difundir experiencias positivas en cuestiones como el consumo, la construcción comunitaria del bien común, los cuidados, la lucha contra las desigualdades y las injusticias, desde todos los ámbitos. Es necesario visibilizar las experiencias que, por novedosas, marginales o atrevidas, no tienen espacio en los medios más institucionales y poderosos. Asimismo, nos parece fundamental difundir luchas como las del feminismo o los derechos de las personas LGTBI que siguen estando en el centro de nuestro compromiso, dando sentido a nuestra labor periodística y editorial.

Un ropaje digital y participativo

Por estas y otras razones, Alandar sigue caminando con vestido nuevo. A través de la página web (www.alandar.org) que ya cuenta con una larga trayectoria, desarrollaremos este nuevo proyecto. Prevemos cuatro clases de contenidos. Por un lado la actualidad y la opinión, que serán el núcleo de nuestros artículos digitales. Y, por otro lado, daremos especial importancia a los enlaces y a dar visibilidad a otros proyectos e iniciativas que necesiten apoyo y difusión. Por último, queremos dar relevancia a la rica historia de Alandar, en cuya hemeroteca hay artículos y entrevistas que siguen teniendo plena vigencia pese al pasar de los años. Como ejes temáticos conservaremos los que ya son los contenidos prioritarios actualmente en la revista: feminismo, ecología y consumo sostenible, luchas sociales, fronteras, inmigración, nuevos desafíos, nuevas reivindicaciones, derechos humanos, cooperación norte-sur…

El trabajo para definir los formatos y la periodicidad está actualmente en marcha. Nuestra propuesta es seleccionar doce grandes temas de contenido relevante, uno cada mes, que el consejo de redacción trabajará en profundidad y serán nuestros artículos principales. Paralelamente, con una periodicidad de dos o tres artículos por semana como mínimo, se desarrollarán los contenidos más informativos y cotidianos.

Queremos, además, seguir contando con los y las columnistas, cuyas aportaciones han sido los pilares de la revista desde su creación. A través de blogs y secciones fijas de opinión, seguiremos escuchando las voces de estas personas que tanto nos han aportado, así como de nuevos colaboradores que puedan irse incorporando. Tanto para la redacción de blogs como para los temas periodísticos y de actualidad, la revista está completamente abierta a todas aquellas personas que quieran sumarse al proyecto.

Algo nuevo está naciendo

Para poner todo esto en marcha, el primer paso ha sido la creación de la Asociación Alandar, que nos vincula más netamente con la economía social y solidaria. Esta nueva forma jurídica, largamente deseada por muchos miembros del equipo, alude a una organización horizontal y participativa: un proyecto realizado íntegramente por personas voluntarias, cuya actividad económica se dirige de forma exclusiva hacia el sostenimiento y cumplimiento de los fines del propio proyecto.

Esto, que en realidad siempre ha sido así, se consolida con el nacimiento de esta asociación en la que los suscriptores y suscriptoras se transforman en socios y socias, que apoyan el sostenimiento del proyecto y tienen pleno derecho al voto y a la participación en las asambleas.

El núcleo de trabajo cotidiano seguirá siendo un consejo de redacción, encargado de definir los contenidos, de realizarlos o encargarlos y de establecer calendario editorial. Desaparece con este formato la figura del director o directora de la revista para dejar paso a un consejo editor que asume tareas de edición y corrección de los textos, selección de temas y titulares, recopilación de material gráfico y publicación de los artículos. Una dirección más colegiada que permitirá también un mayor dinamismo, desde el trabajo en equipo que siempre ha sido una de las claves del éxito en Alandar.

El alcance que llegará a tener este nuevo proyecto es aún una incógnita para todas las personas que hemos decidido embarcarnos en este barco renovado. Nuestra voluntad es ofrecer todos los contenidos de forma gratuita, pero necesitaremos las aportaciones económicas de los socios y socias para los mínimos gastos que conlleve la edición digital (fundamentalmente los costes del servidor y de las labores técnicas).

Necesitaremos de las aportaciones para sobrevivir y tener cierta fortaleza en un entorno como el digital, en el que la competencia por el click es tan despiadada. Sólo si conseguimos que una buena parte de la actual base de suscriptores de la revista se sume al nuevo proyecto podremos tener viabilidad a futuro.

Siguiendo el modelo de otros medios digitales como eldiario.es, ctxt o El Salto, nuestro sueño es poder también, en un futuro cercano, ofrecer a las personas que apoyen económicamente algún formato de publicación especial. Estos formatos están aún por diseñar y dependerán en gran medida de la cantidad de apoyos que logremos recolectar: nuevos folletos, publicaciones imprimibles en formato PDF, newsletters temáticas… Todas las opciones son posibles y la versatilidad del nuevo formato nos permitirá explorarlas y seguir soñando nuevos futuros para Alandar.

Para que todo esto sea posible, te necesitamos a ti que estás leyendo estas líneas. Si quieres hacerte socio, si quieres hacerte socia, sólo tienes que rellenar el cupón que aparece en la siguiente página o rellenar el formulario que encontrarás aquí: http://bit.ly/apoya-asociacion-alandar

Lo cierto es que también necesitamos muchas manos. Manos que escriban pero también que puedan ayudarnos con cuestiones técnicas de wordpress, con la gestión de las redes sociales, con la recopilación de noticias y la organización del archivo histórico. Si te gustaría colaborar, ya sea escribiendo o con alguna de estas tareas, incluso si piensas que tu aportación puede ser valiosa en el nuevo consejo de redacción que está naciendo, por favor no dejes de ponerte en contacto con nosotras en la dirección revista.alandar@gmail.com. ¡Tu voz tiene un papel imprescindible en este nuevo proyecto!

Y, siempre… ¡gracias!