Penúltimas noticias sobre el centurión

El centurión es un personaje que ha hecho fortuna en la memoria cristiana y,  generación tras generación, repetimos aquello de “No soy digno de que entres en mi casa… ”Estaba yo dándole vueltas al por qué de tanta humildad y comparándolo con Zaqueo, que aunque no podía presumir de dignidades, no se anduvo con remilgos a la hora de recibir a Jesús. Buscando más información sobre el personaje, me encuentro con sorpresa que, en opinión de algunos biblistas de mucho pedigree, el centurión era homosexual y ese es el motivo por el que no quiso que Jesús fuera a su casa. 

Les resumo los argumentos de la afirmación: según la escena en el evangelio de Mateo, el centurión se presentó ante Jesús y le rogó: “Señor, mi muchacho (páis) está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente” (Mt 8,6) y “páis” significa en griego “joven”, “muchacho”. Algunas Biblias lo traducen por “sirviente” pero es un error, porque cuando Mateo se refiere a un sirviente usa la palabra “doúlos” y en este mismo episodio el centurión dice a Jesús: “cuando le pido a mi sirviente (doúlos) que haga algo, lo hace” (v.9). Evidentemente el muchacho no era un sirviente. Otras Biblias prefieren traducirlo por «hijo», pero cuando Mateo habla de un hijo emplea el término «houiós». Además, el emperador Augusto había prohibido a los centuriones casarse y tener hijos mientras prestaban servicio en el ejército, luego el muchacho paralítico no podía ser hijo del centurión: el término «páis» en el ambiente castrense antiguo, era comúnmente utilizado para referirse al joven amante en una pareja homosexual, una práctica muy extendida. Es posible, entonces, que el joven por el que viene a interceder el centurión fuera su propia pareja y eso aclara por qué un militar de su rango se toma el trabajo de ir personalmente a implorar a Jesús por un simple sirviente: era alguien afectivamente importante para él. La negativa del centurión a que Jesús vaya a su casa porque “no era digno”, tenía una razón de tipo moral: sabiendo que los judíos rechazaban enérgicamente la práctica de la homosexualidad, no quería comprometerle.

La versión del relato en Lucas hace algunos cambios: como la palabra “páis” tenía connotaciones sexuales, la reemplaza por “doúlos”, presentando así al joven como “sirviente” del centurión. Pero ¿cómo era posible que un militar de su categoría se interesara por un simple esclavo? Para solucionarlo, añadió que era un sirviente “muy querido” y  que se estaba muriendo; en vez de presentar al centurión pidiendo en persona su curación, mandó una delegación de judíos en su nombre y ellos alaban al centurión y dicen que es un hombre “digno”, alejando cualquier sospecha de indignidad moral del militar.

La tercera versión de esta escena está en el Evangelio de Juan (Jn 4, 46-53): en vez de “páis” emplea “huiós”, convirtiendo así al joven en “hijo” del centurión.  

La hipótesis es entonces que Mateo conservó en su Evangelio el recuerdo de un milagro a un homosexual, que fue retocado más tarde por Lucas y Juan. Es llamativo el silencio de Jesús ante su condición: ni lo reprende por su forma de vida, ni lo rechaza, ni lo condena y eso no significa ni que Jesús estuviera a favor de la homosexualidad, ni que la fomentara: simplemente no la juzgó.  

Quien quiera ampliar información sobre el tema puede leer este artículo publicado en la Revista Criterio.

Dicho todo esto, me reafirmo en mi preferencia por la reacción de Zaqueo cuando Jesús le dijo que bajara del sicómoro porque quería comer con él: le recibió contentísimo y quizá le dijo algo como esto: “Estupendo, tenía gana de charlar contigo, vamos a mi casa, ¿te gustan las chuletitas de cordero?” .

Y aviso que estoy a salvo de cualquier sospecha de homofobia: dos de mis mejores amigos son gays. 

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1 comentario en «Penúltimas noticias sobre el centurión»

  1. Tener amigos gays no significa que una persona no sea homofóbica. No apostar por los derechos y por una reinterpretación bíblica que considere, como M. Villalobos afirma, «a los del otro lado», sí lo es. El final del texto me incomoda mucho, pienso en esa expresión «excusa no pedida, acusación manifiesta».
    Espero que puedas dialogar con estos teólogos de pedigree y con quienes no somos de pedigree y estamos en las bases luchando contra la homolesbotransfobia de las iglesias.
    Saludos.

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