Casi cada día aparecen en los medios titulares del tipo:

  • España, entre los países con más empleo a tiempo parcial involuntario. Este tipo de precariedad laboral afecta mucho más a las mujeres que a los hombres.
  • Más de 3,5 millones de personas en España viven con menos de 350€ al mes.
  • Más de 2,6 millones de trabajadores en España son pobres.
  • Un trabajador herido cada 12 horas en Madrid.

Un contrato de trabajo debería ser el acceso a una relación laboral justa y la garantía de medios de vida suficientes. Ahora parece que no. Un trabajo no asegura una vida digna; ni siquiera garantiza no perder la vida en ello. Salta en mil pedazos el concepto mismo de dignidad del trabajo, el derecho al trabajo. El proletariado se ha convertido en precariado.

¿Recuerdan la nana que invitaba al negrito a dormirse? Pues lo que le conviene al negrito -y a la blanquita y a cualquiera de cualquier tonalidad- es precisamente no dormirse, que camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. Y la corriente -ahora mainstream– no pinta bien para la clase trabajadora.

Se acerca el 1 de mayo. ¿Y si en lugar de manifestaciones que parecen procesiones las hacemos protestonas y reivindicativas de derechos?

Araceli Caballero