Torremocha del Jarama es un pueblo de la sierra norte de Madrid al que se accede por la carretera de Burgos y se encuentra a unos 40 minutos de la ciudad si el tráfico está fluido.

Cuando una se aproxima al pueblo se da cuenta de que este ofrece algunas particularidades que le hacen diferente de otros del entorno: arquitectónicamente es  armónico, no se perciben edificaciones que rompan el paisaje y cuenta con un polígono artesanal (forja, mimbre, madera, escuela de música)… en lugar de un polígono industrial.

La cooperativa Trabensol. FOTO PEPA MOLEÓNEn este entorno no es difícil llegar a nuestro destino: el complejo que acoge la experiencia de convivencia Trabensol se encuentra justo enfrente del polideportivo, como nos habían indicado.

Nos aproximamos a un proyecto, hecho ya realidad, que se mantiene vivo y con nuevos horizontes, que se inició por los años noventa a partir de un grupo de personas con experiencias comunitarias de Iglesia de base y movimientos vecinales en el sureste de Madrid.

En este tiempo en el que los jubilados están recobrando protagonismo social por sus movilizaciones en la reclamación de pensiones dignas y justas, en un momento en el que la población española mayor de 65 años crece y se generalizan reflexiones y debates sobre este momento importante en la vida de todos, es interesante encontrar respuestas alternativas y superadoras de la abdicación en la toma de decisiones que, muchas veces, se produce una vez se entra en el tiempo de la jubilación.

Esta abdicación que, en ocasiones, no es percibida ni por los propios sujetos no se produce de forma expresa ni espectacular, a veces viene acompañada del cariño de los que rodean al mayor, se produce una cierta involución en su vida, un cambio de roles y duda de que sus decisiones puedan ser acertadas, otras veces son los que le rodean los que, por razones diferentes, desconfían de que sea capaz de seguir teniendo su vida en sus manos.

Es una etapa que plantea desafíos y oportunidades, que requiere serenidad, auto escucha, huir de generalizaciones y mantener la actitud (que se debe desarrollar en cualquier edad) de respeto a los ritmos y características personales, porque la tercera etapa de la vida ofrece oportunidades para seguir creciendo, aportando y aprendiendo de forma rica y activa.

Este fue el punto de partida por el que, desde alandar, quisimos acercarnos de nuevo a la experiencia convivencial de Trabensol (Trabajadores en Solidaridad). No es la primera vez, ya estuvimos con ellos en 2014, para ser testigos de cómo estaban despegando…ahora la experiencia tiene unos años de andadura y hemos querido saber más.

Para los que no conozcan Trabensol haremos una introducción:

El punto de partida es un grupo humano con experiencias comunitarias, vecinales, políticas, con  compromiso social… experiencias previas todas ellas vividas en los barrios de Vallecas y Moratalaz (creación y puesta en marcha del Colegio Siglo XXI de Moratalaz, entre otros), desarrollando proyectos de alfabetización, cooperativas de consumo… todo ello reflexionado y experimentado como alternativa al neoliberalismo imperante que, al tiempo se preguntan cómo enfrentar la tercera etapa de la vida sin ser gravosos a sus hijas e hijos y entornos familiares.

En palabras de uno de los cooperativistas, en un artículo que escribió en 2014 para la revista Atrio:

“La respuesta no fue fruto de una mente brillante, lo pensamos colectivamente. Una de las características de nuestro proyecto es, precisamente, el ser fruto de la inteligencia colectiva y la voluntad colectiva. Eso nos ha proporcionado una cohesión y una confianza mutua que nos han permitido sacar adelante el proyecto”.

Esta experiencia  colectiva es muy valorada por las personas con las que conversamos ya que -así lo expresan- desde el principio se daban confianza unos a otros, se sentían comprometidos entre sí y con la sociedad y eso les daba fuerza para embarcarse en un proyecto no exento de incógnitas y dificultades.

De hecho, en el proceso vivido han tomado contacto y conocido otros colectivos que han querido realizar proyectos similares y que no han cuajado, entre otras razones, por la falta de una experiencia de conocimiento y colaboración previa.

La cooperativa está constituida por 54 socios, aunque son 84 las personas que viven en este momento, ya que hay matrimonios y hermanos. La idea surge en torno al año 2000, en 2002 se constituyen como cooperativa, en 2004 dan el depósito económico para el terreno y en 2006 se produce el acuerdo para la compra del terreno.

La mayor parte de ellos han tenido que vender su vivienda familiar y/o tirar de ahorros para adquirir su participación en la cooperativa, pues, aunque se buscaron ayudas en diferentes administraciones públicas y éstas aplaudían inicialmente la idea, las ayudas no llegaron.

La búsqueda del terreno inicialmente se produce en Madrid, Toledo, Extremadura…hasta que encontraron, casi por casualidad, este entorno en Torremocha del Jarama, pueblo vivo y con buenas infraestructuras.

Puesta en marcha

Desde el primer momento los cooperativistas de Trabensol tuvieron ciertas premisas muy claras, a partir de valores de defensa y compromiso con el medio ambiente: que fuese una edificación bioclimática sin apenas impacto medioambiental y económica. Cuando encuentran, fruto también de la búsqueda desde la inteligencia colectiva, a los arquitectos adecuados, que comprenden el sueño y lo hacen propio, se inicia la obra.

La coopearativa Trabensol una respuesta para la tercera edad

Una de las fachadas de Trabensol. FOTO PEPA MOLEÓN

Los socios se constituyen en comisiones que van acompañando, apuntando y sugiriendo ideas para la construcción del complejo convivencial. Existe una Comisión de Sostenibilidad del proyecto, lo que indica la conciencia de estar construyendo algo vivo y en permanente adecuación, sin sensación de que ya se alcanzó la meta. Actualmente, los mismos arquitectos se encargan de realizar las mejoras y ampliaciones que se van incorporando a partir de las necesidades que van surgiendo en el día a día.

Se construyeron 54 apartamentos (todos iguales, independientemente de que los habite una o dos personas, orientados al sur para asegurar luz y temperatura) y las dependencias comunes: biblioteca, comedor, salas y aulas, sala de oración/meditación/silencio, piscina terapéutica, gimnasio, dos habitaciones medicalizadas…

Cuentan con un servicio de recepción/conserjería, de limpieza semanal de los apartamentos y de servicios del comedor donde se realiza la comida de mediodía, siendo los desayunos y cenas independientes, en los apartamentos propios.

La vida en común se articula en torno a unas normas que se han dado y residen en el Libro de Régimen Interior y, asimismo, han creado una Comisión de Mediadores para solución de conflictos.

Las decisiones que afectan a la comunidad de socios se toman en la Asamblea, se vota por apartamento, no por persona individual, y esto ha generado problemas que, probablemente, exigirá alguna revisión ya que si las personas que comparten un mismo apartamento no mantienen la misma opinión sobre alguna de las decisiones a tomar se ven obligadas a acordar antes para que su opinión se traduzca en voto.

Desde el primer momento de su llegada a Torremocha del Jarama los cooperativistas de Trabensol se empadronaron en el municipio y su voluntad fue incorporarse a la vida de este, así como abrir las actividades del complejo al resto de vecinos.

La filosofía que subyace en la programación y oferta de actividades es coherente con el espíritu fundacional, ya que se comparten conocimiento y habilidades de los propios socios y/o de personas venidas de fuera y así, tienen posibilidad de aprender o mejorar: marcha nórdica, pintura, música, huerto, yoga, teatro leído, cine, conferencias, libroforum, cineforum, danzas del mundo…

La presencia activa y transformadora de la gente de Trabensol pasa por múltiples contactos y vinculaciones, entre ellas a las redes de economía social y cooperativas de consumo.

En otro apartado, el contexto sociopolítico del 15M que produjo en nuestro país la emergencia y presencia de los ciudadanos en la política desde perspectivas más amplias o alternativas a las que ofrecían los partidos habidos hasta ese momento, provocó que se constituyera en Torremocha una candidatura, SOTO-Soñemos Torremocha, en la que participaron algunos cooperativistas de Trabensol; otros compañeros optaron por presentarse con candidaturas ligadas a partidos políticos. Algunas de estas personas han sido concejales en el Ayuntamiento.

Ambas opciones son valoradas como signo positivo de la vida plural y en diálogo que se articula en Trabensol.

El futuro

Antes de marcharnos tenemos oportunidad de hablar con una de las personas que fue presidenta de la cooperativa y nos introduce en alguno de los temas que  les ocupan y preocupan de cara al futuro, entre ellos cómo responder y articular la experiencia de Trabensol cuando la dependencia aparezca, aspecto fundamental porque  plantea un reto importante en una experiencia que contempla la solidaridad y lo comunitario como elementos fundacionales.

Nuevos socios: actualmente hay unas 25 personas en lista de espera solicitando ser socios de Trabensol. Se les da a conocer la filosofía que subyace en el proyecto, las características de la experiencia y deben esperar a que exista una plaza libre para optar a ella. Se supone que es un proceso de selección mutua.

También tienen en el horizonte la preparación de una zona de habitaciones donde poder alojar temporalmente a personas interesadas en la experiencia o que quieran trabajar con ellos en algún proyecto por un tiempo determinado.

Agradeciendo

Hablando con las personas que acompañaron nuestro paso por Trabensol se percibe una gran riqueza y diversidad, mucha capacidad de análisis y una preocupación y deseo sincero por mantener la cabeza serena ante la expectación que la experiencia genera en diferentes entornos, tanto en medios de comunicación (prensa, radio, televisión) españoles y extranjeros como  colectivos interesados en realizar una experiencia similar.

En otros países el cohousing existe desde hace décadas y es curioso que Trabensol suscite tanto interés en países en los que estas propuestas son conocidas y experimentadas.

En el mismo artículo de Atrio mencionado anteriormente, se percibe esa sorpresa… lo que da confianza en que el proyecto está en manos de gente con cabeza y corazón:

“Este proyecto de vida, que comenzó sencillamente como una iniciativa de un grupo de amigos para buscar la mejor manera de abordar su propia vejez, ha tenido una gran repercusión mediática. No solo hemos aparecido en las principales cadenas de televisión españolas (en TVE en varios programas donde se ha expuesto ampliamente nuestra iniciativa) sino que medios de comunicación extranjeros como la BBC británica y la cadena europea de TV Arte le han dedicado espacios en su programación. Incluso la televisión pública iraní grabó una entrevista en nuestro centro con socios de la cooperativa”.

“…En cualquier caso, la atención que estamos recibiendo nos hace sentirnos con una gran responsabilidad social. Tenemos que llevar adelante un proyecto ilusionante y mostrar en la realidad que se puede vivir de una forma satisfactoria con unos criterios y unos valores alternativos a los del mundo neoliberal. Y con ese rumbo comenzamos a navegar”.

Con ese rumbo siguen navegando y se lo agradecemos.