Una de las mejores jugadoras actuales de rugby mundial es diploma olímpico en los JJOO de Río de Janeiro en 2016, miembro del jurado del Premio Princesa de Asturias de los Deportes y una de las embajadoras del deporte oval y sus valores por todo el mundo.

Patricia García, jugadora internacional de rugby nos habla de los valores del rugby y la mujer y el deporte

Patricia García en los campos de entrenamiento del Olímpico de Pozuelo. Foto Carmelo Ortega

Ya que hay mucha gente que solo tiene la imagen de la dureza del rugby. ¿Cuáles son los valores del rugby?

Desde que llegas a este deporte aprendes que hay algunos valores que son fundamentales, la integración, el respeto y el trabajo en equipo sobre todo. Además, son valores que se pueden trasladar muy bien a la sociedad.

El trabajo en equipo se puede ver en una melé, son 8 personas de cada equipo empujando al máximo, agachados y casi sin saber dónde está el balón. Y esta es una pugna por ganar el balón, a partir de ahí se juega. Y claro, el hecho de posar el balón en la zona de ensayo es un trabajo colectivo, no sólo de la persona que lleva la pelota. Porque se sabe que el trabajo menos vistoso es tanto o más importante como el de quien marca los puntos.

El respeto se puede ejemplificar en el respeto al árbitro, al que solo le puede hablar el capitán o la capitana, siempre de usted y cuando el tiempo está parado. No se le puede discutir ni reprochar una decisión, porque es penalizable. Y el respeto no es sólo de los jugadores, también del público. Si un jugador, aunque sea del equipo rival tira a palos, el estadio hace silencio.

La integración de todo tipo de roles, de morfologías y de responsabilidades, seas lento o rápido, ágil o fuerte, más corpulenta o más delgadita. Todo el mundo tiene su sitio, cada uno tiene su rol y todos son igual de importantes.

Has vivido en Nueva Zelanda donde el rugby es religión. ¿Ves diferencia ente cómo se viven allí los valores del deporte? ¿El deporte hace una sociedad distinta?

Sí, la sociedad es distinta. Yo creo que una sociedad como Nueva Zelanda, o al menos la que yo he vivido está más impregnada de los valores del rugby. Allí es el deporte rey y eso se transfiere y se nota. Por poner un ejemplo, el máximo exponente del deporte allí son los All Blacks, selección masculina de rugby en Nueva Zelanda y último premio Príncipe de Asturias de los deportes, y pese a ser el equipo con mayor ratio de victorias sobre partidos disputados en cualquier deporte continúan dejando limpio, porque lo barren ellos mismos, cualquier vestuario que utilicen. Hay determinados valores que no se deben perder pese a estar en el más alto nivel y eso al final deja un poso en la sociedad.

¿Qué podemos hacer para llegar más lejos en estos valores y que la sociedad los adopte?

Creo que hay que darlos a conocer, esto es, comunicarlos más y mejor, fuera del rugby, porque dentro creo que los conocemos y los respetamos y que haya numerosos ejemplos de ellos, en proyectos o acciones cotidianas, que si un niño salta la seguridad de la celebración de los campeones del mundo, Sonny Bill Williams, jugador de la selección neozelandesa, le abrace, le lleve hasta sus padres y le entregue su medalla de oro recién ganada. Es un ejemplo que da la vuelta al mundo y habla de los valores. O la selección española masculina de Seven que mientras preparaba un torneo en Fiji se vieron sorprendidos por un tifón y dejaron sus entrenamientos para ayudar a proteger la isla como cualquier otro ciudadano.

¿Qué hacemos para que el rugby llegue a más medios de comunicación?

Hay que dar motivos y razones para que los medios comuniquen, ya sean los éxitos deportivos, si llegan, o por otro tipo de acciones, desde programas en centros educativos y que el mensaje que ofrezcan los medios sea positivo.

Hace un par de años creaste el proyecto Rugby Libre, ¿por qué nace y qué objetivos tiene?

Rugby Libre nace por mi pasión por el rugby y como se pueden transferir estos valores a la vida en cualquier tipo de contexto. Así en mi periodo de vacaciones organizo diferentes talleres y actividades en distintos ambientes. Hemos ido a Chile y a Marruecos, pero allí hemos ido a sitios tan dispares como una cárcel de hombres, en barrios marginados con problemas de tráfico de drogas, pero también a clubes de rugby en zonas urbanas, en pueblos sin asfaltar o en grandes ciudades como Casablanca o en el propio desierto. En todo tipo de contextos sociales.

El principal objetivo del proyecto es la educación en valores de las personas y de los equipos a través del rugby, aunque la metodología hay que adaptarla en cada momento porque no es lo mismo un club que ya conoce el deporte a una cárcel que no conoce el deporte y, por supuesto, no me conocen a mí.

¿Cómo se puede ayudar al proyecto?

Todo el mundo puede aportar a la sociedad, más allá del proyecto concreto. En este caso siempre son bienvenidos recursos, ya sean humanos o materiales. Desde equipo deportivo a voluntarios que quieran acercarse a algún evento del proyecto, porque sus ganas, su conocimiento o su energía son bienvenidos.

¿Cómo se vive en un deporte cuyas dos figuras mediáticas más importantes son una mujer árbitro, Alhambra Nievas y tú?

Yo creo que es fantástico, porque es consecuencia del gran trabajo que se ha hecho. Alhambra ha sido elegida como mejor árbitro del mundo por la World Rugby, ha pitado la final de los Juegos Olímpicos en Río y ha sido nominada más veces al título de mejor árbitro del mundo y es un reconocimiento al trabajo de cada día. Porque ella ha creado nuevos caminos y ha roto muchas barreras. Es muy lógico y me alegro mucho por ella, que sea una de las grandes figuras del rugby español e internacional.

Por mi parte lo mismo, es trabajo, trabajo y trabajo, desde el minuto uno. Es lo que ve la gente que tengo cerca y saben que en vez de estar en otros sitios estoy trabajando, ya sea atendiendo a medios de comunicación, entrenando, compartiendo este modo de vida a través de todos los canales que tenemos o en cualquier otro evento. Y es algo que a largo plazo y gotita a gotita da sus resultados.

¿Te sientes reconocida como jugadora de rugby?

En algunos lugares me piden firmar autógrafos, pero no me siento súper famosa, aunque dentro del mundo del rugby sí tengo un nombre. Esto no es bueno o malo, en determinada mesura es positivo y significa que estamos haciendo las cosas bien. Uno de los objetivos cuando comencé a jugar de manera profesional era el de construir referentes en el rugby femenino. Antes sólo había referentes masculinos, ahora comienza a haber jugadoras muy reconocidas, pero una de las primeras jugadoras del mundo que empezó a trabajar en esta estrategia fui yo, por el motivo que comento, que las niñas que empiecen a jugar al rugby puedan tener referentes femeninos, lo cual considero muy importante para la igualdad de género a nivel social.

¿Es el rugby un deporte distinto en el trato entre sexos?

Sí, yo creo que sí. La desigualdad de género es consecuencia de una educación y una cultura que viene dada fuera del mundo del deporte, y en el deporte es una consecuencia de ello. Hace 50, 40 o 30 años la educación que recibió esa sociedad ha sido discriminatoria respecto al género femenino en todas sus facetas y en todos sus contextos, y el deporte es uno más de ellos.

Sin embargo, el deporte es una de las áreas donde más se está trabajando para buscar esa igualdad. Que todavía no es real, pero que sí se está trabajando muy bien, desde las federaciones, desde los medios de comunicación y gracias a que muchas deportistas, desde hace años, están consiguiendo muchos logros casi sin recursos.

Participas en el foro Deporte, mujer y sociedad, parece que hay interés institucional por la mujer en el mundo del deporte. ¿La apuesta es de verdad?

A nivel deportivo las mujeres ya están ahí, pero es en los cargos de gestión y dirección deportiva donde la presencia de la mujer es todavía un mayor reto. Hay una ley del deporte que se presentó hace 3 años en la que se indica que la Federación debe cumplir con uno de dos requisitos, o tener al menos tres mujeres o un 33% de representación en la misma si esa federación quiere recibir ayudas del Consejo Superior de Deportes. Esto es una discriminación positiva que buscar acortar esa brecha que es real.

Y un poco esa es la clave, que haya árbitras, que haya entrenadoras, que haya directivas dentro de las federaciones o de los clubes. Porque deportistas ya hay.

¿Qué podemos hacer como sociedad para favorecer esta integración?

Cada persona puede poner su granito de arena en su contexto. Los empresarios, los medios de comunicación o las deportistas tendrán que poner su granito de arena, pero cuando eres padre o madre también porque vas a educar a tus hijos o a tus hijas en un contexto deportivo o no, o vas a decir qué no puede hacer rugby por ser niña o que puede hacer el deporte que ella elija. Cada persona tiene una responsabilidad y es fundamental, porque es a través de la educación como se construye el cambio social.