En Cabezón de la Sal, corazón de Cantabria y puerta del valle de Cabuérniga, surge en 2008 el impulso solidario que da lugar a Ruta6, una ONG local con el sueño global de colaborar para conseguir un mundo más justo. Desde alandar quisimos acercarnos y hablar con Blanca Castañeda, coordinadora de Ruta6.

 

¿Cómo surge Ruta6 y cómo te vinculas al proyecto, Blanca? 

Ruta6 surge como asociación para dar cobertura legal a un impulso comunitario que nace a partir de conocer la realidad en la que viven los huérfanos en Nepal. A partir del movimiento de las familias y los alumnos del IES Valle del Saja en Cabezón de la Sal, que deciden financiar los estudios de uno de estos niños, más personas y Centros Educativos se van sumando y, en la actualidad, se apoya a más de 40 niños/as y jóvenes. Yo era una de las madres de ese primer instituto que inició el proyecto.

Entrevista a Blanca Castañeda, coordinadora de Ruta6

Blanca Castañeda. FOTO PEPA MOLEÓN

¿Cómo trabajáis? Estando un rato en vuestro centro se percibe un trasiego de idas y venidas, entradas y salidas de gente. ¿Qué tipo de personas y con qué intereses se vinculan a Ruta6?

Ruta6 tiene una base social que la sostiene y que cada vez crece más. Somos una organización pequeña (unos 120 socios/as) que necesita grandes recursos económicos e intentamos ser imaginativos. Descubrimos, por ejemplo, que disponer de un espacio de segunda mano (fórmula que estimula el autoaprovechamiento y reciclaje) en nuestro pueblo cumplía varios objetivos: nos visibiliza, ofrece una alternativa de consumo eficiente en el ámbito local, ofrece un espacio para sensibilizar acerca del voluntariado y ponerlo en práctica y somos lugar de encuentro para otros movimientos comunitarios (grupos de consumo, grupos de meditación…).

¿Qué factores confluyen para que Ruta6 surja y se sostenga durante estos años? ¿Por qué vuestro centro se llama Casa de los Sueños?

Nos gusta decir que somos una organización pequeña que tiene grandes sueños y en “nuestra casa se cumplen”, de ahí el nombre. Creo que una de las claves del éxito es que se trata de un espacio abierto, donde todo el mundo es bien acogido y donde cada uno/a encuentra algo que hacer para sentirse útil. También está abierto para salir y eso a las personas nos da mucha tranquilidad. Una de las cosas más bonitas que pasan en nuestra sede es que recibimos personas a las que los/as médicos del Centro de Salud comarcal les “prescriben” Ruta6. De hecho, formamos parte de una red de Salud Pública.

¿Cómo concebís la cooperación, en vuestro caso con Nepal, en el contexto de una desigualdad cada vez más generalizada entre países y dentro de una misma sociedad como la española?

Nos sentimos parte de una casa común que es la Tierra y consideramos que tenemos la necesidad de cuidarnos, aquí y allí. Para Ruta6, desde sus inicios, la educación era la herramienta a utilizar si buscamos un cambio real y profundo en la sociedad. Y con esa premisa, nuestra labor consiste en conectar necesidades y recursos. En estos momentos, seis de nuestros becados están apoyados económicamente por otros tantos Centros Educativos, niños/as que ayudan a niños/as, jóvenes que sostienen a jóvenes. Y para el resto, tenemos la casa de los sueños, las cuotas de los/as socios/as, eventos culturales, etc.

¿Cómo se inserta Ruta 6 en la vida cotidiana de una población como Cabezón de la Sal?

Pues con mucha normalidad, la verdad. Hace seis años que abrimos las puertas de nuestra sede pero ya llevábamos años trabajando en este sentido. Por eso, cuando nos dejaron esta vieja y maravillosa casa, muchas personas ya conocían nuestra labor. A partir de ahí, Ruta6 está implicada en todo lo que se genera en la comunidad e, incluso, es la impulsora en algunos casos. Formamos parte de las redes colaborativas que existen, activamos dinámicas que crean comunidad como una que denominamos “Cabezón pueblo amable” y que consistió en pintar frases bonitas por las calles, frases que previamente se habían recogido entre los vecinos/as.

Acabas de regresar de Nepal junto con otros compañeros que acompañan a Ruta6, ¿qué puedes contarnos de este viaje y vuestra impresión sobre el país y el desarrollo de vuestros objetivos? ¿Se ha recuperado Nepal del terremoto que lo asoló hace unos años?

Viajar a Nepal siempre es un placer, por muy dura que sea la realidad con la que te encuentras. Este era mi quinto viaje y en esta ocasión he ido con dos compañeros de Ruta6 y otros dos de Arquitectura Sin Fronteras. Además de ver a los becados/as de Ruta6, esta vez teníamos un objetivo muy ilusionante; buscar un terreno en el que construir un colegio. Ahí entraban en acción Mikel y Rubén, los dos arquitectos que han estado valorando cada solar que hemos podido visitar. La sorpresa ha sido que los precios están al nivel de España, por lo que debemos reflexionar sobre cómo continuar con este sueño. Por lo demás, los becados/as están haciéndose mayores y creciendo. La directora del colegio en el que estudian está muy contenta con todos ellos, aunque los resultados académicos sean mejorables. En ese sentido estamos contentos ya que constatamos que el esfuerzo de todos los que formamos Ruta6 tiene sentido. La recuperación de Nepal tras el terremoto de 2015 es lenta. No debemos olvidar que se trata de un país que ha vivido en un sistema muy corrupto durante décadas. De eso se tarda más en recuperar una sociedad que de un terremoto.

¿Cómo son los jóvenes nepalíes a los que acompañáis y apoyáis en sus estudios? ¿Qué intereses, semejanzas y diferencias percibís en ellos en relación a nuestros jóvenes?

Ruta6 ha becado a jóvenes que ya han terminado sus estudios universitarios (trabajadora social, ingeniero, farmacéutico, enfermera, cocinera, microbiólogo, etc.) y otros cuantos siguen actualmente con su formación. Esto nos hace sentir profundamente orgullosos de ellos y de nuestros socios/as que, con sus aportaciones, les han dado una oportunidad de futuro. Parte de ellos se constituyeron como ONG bajo el nombre de Creative Nepal y actualmente son los responsables de gestionar el dinero que Ruta6 envía para financiar los estudios de las becas de mayores al país asiático. Doble orgullo para nosotros/as, ya que se convirtieron en una de nuestras contrapartes de confianza.

¿Qué te gustaría que se supiera de vuestro trabajo en Ruta6? ¿Qué proyectos tenéis en el horizonte cercano?

 Espero que después de leer esta entrevista se sepa un poco más lo que Ruta6 hace (gracias por darnos este espacio). Sin duda tenemos el mismo problema que casi todas las organizaciones pequeñas y es la fidelización de los socios/as, ya que son los que deberían sostener el proyecto. La realidad es que dependemos de nuestra imaginación y capacidad de generar interés con diferentes eventos, lo que está muy bien pero que nos tiene siempre en el aire (nunca hemos recibido subvenciones públicas, por ejemplo). Necesitamos que muchas personas confíen en nuestra trabajo y se hagan socios/as (desde 1 euro al mes a través de la plataforma de Teaming hasta formar parte del grupo de los 10€), de este modo aseguraremos unos ingresos mensuales que nos ayuden a dar continuidad a nuestro sueño de transformar el mundo a través de la educación.

El gran sueño,  construir un colegio y en ello estamos.