Foto. J. Ignacio Igartua.
El pasado mes de diciembre se creó en Madrid la Plataforma Europea por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PLENT, en sus siglas en inglés) con el fin de fortalecer el trabajo que se lleva a cabo para lograr que los permisos de paternidad y maternidad sean iguales, intransferibles y pagados al cien por cien. PLENT está promovida por organizaciones de España, Suecia, Islandia, Polonia y Dinamarca, así como por Israel. Esta reivindicación se formuló en el marco de la segundas Jornadas Europeas de Debate bajo el título De las cuotas masculinas a la paridad en el cuidado: para la igualdad, permisos iguales, organizadas por la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPiiNA), organización que propone, entre otras, una reforma legislativa que establezca el objetivo de los permisos iguales para hombre y mujeres.

Entre los participantes en las Jornadas estaba Klas Hyllander, secretario general de la ONG sueca Hombres por la igualdad de Género para quien “es necesario construir los argumentos y las pruebas para convencer a los políticos a la sociedad de los beneficios que conllevan los permisos iguales, intransferibles y abonados al cien por cien”.

Hyllander es además el coordinador de MenEngage Alliance, una red internacional formada por alrededor de 450 ONGs de todo el mundo, así como por diversas agencias de Naciones Unidas, que busca involucrar a niños y hombres en el logro de la igualdad de género. Simpático y extrovertido, Hyllander subraya que “la palabra engage (compromiso en inglés) no significa únicamente una implicación personal, sino que exige una participación política en todos los temas relacionados con la igualdad entre hombres y mujeres. Todo tipo de asuntos, como la salud, la prevención de la violencia de género, la prevención del crimen, de suicidios. Todos estos temas tienen una relación directa con la manera en que se construye la masculinidad en las distintas sociedades”.

Comportamiento diferente

El trabajo que desarrolla MenEngage consiste en promover grupos de discusión de gente joven en las escuelas o cualquier otra institución que agrupe a jóvenes entre los diez y los veinte años. A través de este proceso, “estamos comprobando que los chicos se comportan de manera diferente a como lo hacían antes de las reuniones”, señala Hyllander. Este trabajo, que es de carácter privado y sin ningún tipo de financiación pública, no se realiza únicamente en países del Norte, como se podría creer, sino que también se efectúa en Sudáfrica, Nicaragua o Ruanda.

Cuando se le plantea la cuestión de cómo cambiar el modelo de masculinidad asentado a lo largo de siglos, Hyllander reconoce que no es fácil, aunque asegura que los chicos jóvenes son mucho más abiertos de lo que imaginamos. “Somos los adultos -dice Klas- los que tenemos grandes prejuicios”. Pone el ejemplo del trabajo con jóvenes de su país (Suecia), quienes después de estar dos horas reflexionando y debatiendo sobre los cambios que deben ir haciendo van al entrenamiento de fútbol o de jockey sobre hielo y allí se encuentran con un entrenador agresivo que les pide que no se comporten como “nenas” y que sean “muy duros”. “Es un constante ir y venir”, señala Hyllander, para quien “el reto de cambiar a la sociedad es algo enorme, porque hay implicaciones políticas, económicas, religiosas, que lo dificultan, pero con un trabajo individual puede conseguirse y ser más fácil de lo que la gente puede creer”.

En este sentido, Hyllander hace hincapié en la importancia de saber cuál es el origen de la masculinidad tradicional. “La mayoría de la gente piensa inmediatamente en la madre, como principal agente educacional. Pero no es así. La masculinidad se debe mucho más a toda la estructura global que envuelve a la familia. Esta globalidad de factores penetra en la familia e influye en el comportamiento del padre, del padre, del chico y de la chica. Ahí es donde hay que actuar”.

El papel de los medios

El coordinador de MenEngage asegura que las madres educan de manera distinta a chicos y chicas, pero igual que lo hacen los padres, la escuela, la religión o los medios de comunicación. Para Hyllander, “los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad y muchos de ellos transmiten una imagen sexista de las mujeres, pero también de los hombres. Tenemos que cuestionar los mensajes que sistemáticamente nos van transmitiendo. De alguna manera nos están diciendo quiénes somos y cómo somos, convirtiéndonos en una imagen falsa de la realidad”. Asimismo, resalta el papel desempeñado por la religión, que durante mucho tiempo ha “reprimido” la muestra de ciertos sentimientos, de ciertas emociones, por parte de los hombres. “Aunque no lo parezca, esto se da mucho más en los países nórdicos que en los del sur”, afirma Klas.

Sobre la cuestión de que la maternidad condiciona a la mujer en su desarrollo laboral, intelectual, de ocio, Hyllander cree que este proceso biológico no debería afectar a todo el resto de la actividad humana. “Es algo que se puede manejar, pensar, preparar, organizar de otro modo. Se puede cooperar y dar un valor distinto del que se le otorga ahora”. El responsable de Hombres por la igualdad de Género denuncia que hay grupos muy conservadores que están lanzando todo un mensaje social que sólo va en una dirección: las mujeres en determinada edad deben dedicarse a tener hijos y a alimentarlos, como si la lactancia materna fuera lo único válido a la hora de criar a un niño. Está pasando en toda Europa y se está utilizando como excusa la crisis económica. “Este tipo de mensaje –dice Hyllander- no sólo afecta a las mujeres que tienen un bebé, sino a todas las mujeres que podrían tenerlo. Pero es que, además, hay miles de mujeres en todo el mundo que hacen un montón de cosas mientras dan el pecho. Sus hijos crecen perfectamente sanos y como personas normales”.

Klas Hyllander sabe que queda mucha tarea por delante, pero se muestra muy esperanzado porque la igualdad de género desde el punto de vista de la investigación, de los estudios y del activismo de los movimientos sociales, “está en un momento único y especial. Ahora mismo tenemos respuestas a muchas cuestiones que se han planteado a lo largo de años”. Afirma que no sabe si su generación conocerá esta deseada igualdad, “pero lo que sí tenemos es mayor conocimiento sobre cómo llegar a conseguirla”.