Por Daniel E. Benadava

argentina-politica-contradiccion-cfkDetrás de los vaivenes políticos de gobiernos de diferentes tendencias políticas, el pueblo argentino sigue teniendo el utópico anhelo de que sus dirigentes abandonen los intereses sectoriales y mejoren radicalmente las condiciones de vida de quienes menos tienen.

Años atrás, con su habitual mirada profética, Pedro Casaldáliga afirmó que en reiteradas ocasiones en América Latina “aquello de «gobierno del pueblo, con el pueblo y para el pueblo» se evaporó en populismos ilusorios y en sarcasmos neoliberales”.

Así, por ejemplo, desde 2003 hasta 2015 la Argentina tuvo un gobierno que se autodefinió como “nacional y popular”. Esta gestión fue fecunda, ya que millones de hombres y mujeres, que habitaban los barrios vulnerados por el Estado en sus derechos más elementales, mejoraron objetivamente sus condiciones de vida.

Sin embargo, a la vez, fue contradictoria y confusa porque muchas de las obras que se hicieron en este período fueron realizadas a través de dirigentes políticos que se enriquecieron obscenamente por la utilización en beneficio propio de fondos públicos que deberían haber sido destinados a la construcción de viviendas y escuelas, mejoras en hospitales, etc.

Esta actitud, además de generar numerosas críticas y denuncias judiciales contra funcionarios sospechosos de haber protagonizado actos de corrupción, provocó el descontento en la población argentina, lo cual desembocó en que, a finales del año pasado, triunfara una alianza de partidos políticos con una marcada orientación de centro derecha cercana al neoliberalismo.

Esta nueva conducción política asumió el poder realizando pocas propuestas económicas y sociales concretas, haciendo sonar canciones de músicos populares y tirando globos de colores, prometiendo que el país llegaría a la “pobreza Cero” y aludiendo a la necesidad de un profundo “cambio”.

Sin embargo, a pocos meses de haber iniciado esta andadura, la población argentina se sorprendió con una alarmante subida de la inflación; miles de trabajadores despedidos que pertenecían al sector público y privado; quita de subsidio a los servicios de gas y energía, lo cual motivó que éstos aumentaran hasta un 600%; la quita de retenciones –cuyos fondos eran destinados a la realización de obras públicas- a la actividad minera y la exportación de trigo, maíz, carne y productos regionales.

Todos los hechos hasta aquí narrados, que confluyeron en que una porción de la población argentina cayera bajo la línea de la pobreza, constituyen datos relevantes para comprender la actualidad política y económica regional ya que, muchas veces, lo que ocurre en la Argentina, que es uno de los principales países de la región por su riqueza económica y cultural, suele replicarse en los países de la región.

Por último -y por si acaso la clase política latinoamericana tuviese la intención de seguir engañando al pueblo con discursos populistas o de implementar políticas neoliberales que sumergieron al continente en una profunda crisis- cabe recordar las palabras de Pedro Casaldáliga: “O se socializa la participación de todas las personas y de todos los pueblos en los derechos a la vida, a la dignidad, a la libertad, a la alteridad, o no habrá ni democracia ni paz«. .

danielbenadava@yahoo.com.ar