Voluntarios de San Carlos Borromeo/Redacción de alandar

Reproducimos por su interés los dos comunicados emitidos el pasado mes de noviembre por los voluntarios de la parroquia de San Carlos Borromeo en el poblado chabolista de El Gallinero. En ellos denuncian la situación de olvido que viven los vecinos de este asentamiento a pesar de las promesas que les realizó personalmente hace ya un año el Ayuntamiento de Madrid, poniendo un especial acento en la infancia.

Los vecinos y los voluntarios de El Gallinero, cansados de que los últimos queden siempre para lo último y de los continuos retrasos en las actuaciones y compromisos incumplidos por parte del Ayuntamiento de Madrid, nos movilizamos para exigir una actuación urgente para los niños y niñas del Gallinero, que siguen viviendo sin disfrutar de derechos básicos como el derecho a la salud, la educación, la ciudad, el juego y la vivienda.

El Gallinero sufre el abandono por parte del Ayuntamiento de Madrid

La concejala Marta Higueras promete viviendas a los vecinos de El Gallinero en noviembre de 2016. FOTO/MAV

La situación de estos niños es insostenible. En el poblado hay una gran cantidad de basura y la limpieza que hacen los servicios municipales una vez a la semana es prácticamente testimonial. A esto se suma que hay gran cantidad de escombros de las chabolas derribadas que se han quedado allí abandonados, con el consiguiente peligro para la seguridad de los niños y para la salud. Por otro lado, las letrinas temporales instaladas están ya al límite de su capacidad y no han sido vaciadas ni mantenidas de ningún modo, por lo que están muy deterioradas.

Hay que señalar también el numeroso tráfico de camiones de gran tonelaje que pasan por El Gallinero para evitar los controles de la Guardia Civil y Policía Nacional en la rotonda de Valdemingómez. Esto supone un gran peligro. La instalación de dos señales y un pequeño badén es insuficiente y el tráfico por la zona no hace más que aumentar.

No se han resuelto ni se ha avanzado en la resolución de los problemas de aislamiento geográfico y transporte, la falta de oportunidades de formación y empleo, la ausencia de lugares para jugar para los niños o las rutas escolares que no pasan a las horas adecuadas para cubrir todo el horario escolar. Tampoco se ha ofrecido ninguna oportunidad de acceso a vivienda.

Hace un año, mientras las familias se manifestaban frente al Ayuntamiento por la vulneración de los derechos de la infancia en el día de los Derechos del Niño, representantes municipales afirmaron, en declaraciones hechas a la prensa, que en el plazo de nueve meses el asentamiento “se desmantelaría”. Desde entonces, el Ayuntamiento ha respondido con algunas soluciones parciales con demora con respecto a los compromisos adquiridos con los vecinos y con actuaciones que implican un alto coste económico y no resuelven la vulneración del derecho a la ciudad de las familias, ni contribuyen a garantizar los derechos de la infancia para los niños que viven en El Gallinero.

Visto que este plazo se ha cumplido y que los vecinos de El Gallinero siguen esperando soluciones por parte del Ayuntamiento y ante las declaraciones realizadas el pasado día 21 de noviembre en la Comisión de Equidad del Ayuntamiento de Madrid, recogidas por varios medios de comunicación, el grupo de voluntarios del Gallinero desea poner de manifiesto:

Que las únicas actuaciones realizadas en el poblado en este tiempo han sido el asfaltado de parte del suelo y la instalación de una fuente -clausurada a finales del pasado noviembre- y una letrina para cada 20 personas aproximadamente. Estas no han contado con ningún mantenimiento ni han sido vaciadas en el tiempo que correspondía, por lo que se encuentran al límite de su capacidad.

Durante este tiempo no se ha realizado ninguna intervención con las familias dirigida a su realojo y vida en una vivienda normalizada. Estas actuaciones siguen sin haberse iniciado a día de hoy. Ninguna familia de El Gallinero ha podido acceder a una vivienda, ni ha sido informada de cuando ni cómo podrá hacerlo. Además, han continuado siendo denunciadas por usurpación del terreno ante los juzgados por la Junta de Compensación de Valdecarros, de la que el Ayuntamiento de Madrid forma parte.

Durante este tiempo no se ha realizado ninguna actuación para paliar el problema grave de transporte y acceso a la ciudad y los servicios de los vecinos de El Gallinero ni se ha realizado ninguna actuación para ofrecer formación ni acceso al empleo más allá del proyecto de formación de mediadores de la Asociación Barró que, obviamente, no abarca más que a un pequeño grupo de todos los vecinos que se quieren formar y trabajar.

Desde el anuncio del Ayuntamiento en noviembre de 2016, no se ha mantenido comunicación con la población, la cual no ha sido informada de los pasos que se estaban dando, en qué dirección y con qué cronograma. Los vecinos de El Gallinero se mostraron colaboradores y cercanos con los representantes del Ayuntamiento desde el inicio de la legislatura, se reunieron con ellos y les abrieron las puertas de sus casas, hablando claramente de sus miedos y preocupaciones. A cambio no han recibido más que silencio respecto a los planes, proyectos y actuaciones municipales, retrasos continuos e incumplimiento de lo comprometido. La falta de transparencia y de diálogo ha sido la tónica durante todo este tiempo.

Comprobamos por otro lado, alarmados, que el Ayuntamiento vuelve a hablar no de viviendas sino de soluciones habitacionales y campamentos de APOI, cuando estas soluciones fueron descartadas hace años por no ser adecuadas para los vecinos. Eran las ofrecidas por el anterior gobierno municipal de Ana Botella.

A pesar de las informaciones vertidas a los medios, los voluntarios de San Carlos Borromeo no somos, lógicamente, los encargados de encontrar viviendas para estas familias. Con todo, nos ofrecimos a colaborar en esta tarea en la medida de nuestras posibilidades, pero no hemos recibido orientación alguna sobre características de las viviendas, presupuesto, localización, etc. Entendemos que esta es una tarea que corresponde a la administración y que, si desea contar con los ciudadanos, para ello debe, al menos, ser clara en las condiciones y cumplir con unos mínimos compromisos con los vecinos, situación que no se está dando.

La situación de vulneración de derechos, suciedad, abandono y peligro para los 81 niños que, a día de hoy, viven en El Gallinero es insostenible. La dejadez, lentitud y falta de cumplimiento de compromisos por parte del Ayuntamiento intolerable. No es que no se haya terminado el proceso de realojo en el plazo prometido, tal y como se ha afirmado, es que no se ha iniciado en ninguno de sus aspectos clave.