Por Daniel Benadava

El actual gobierno argentino está en manos de grupos concentrados de la economía que, cíclicamente, sumergieron a la población en un laberinto que inexorablemente la condujo a la desesperación.

Como desoladora profecía, teñida de un profundo dolor jamás escuchado por un pueblo que estaba obnubilado por discursos vacíos de contenidos que le auguraban felicidad, años atrás el Grupo de Curas argentinos en la Opción por los Pobres sentenció que “los grupos dominantes no tienen aprecio por la democracia ni amor a la Patria… esta película ya la vimos… grupos poderosos lograron hacer de la economía lo que ellos querían: poco después el país se incendió. Tras el incendio, vino la retirada luego de saquear el país, vaciarlo y quebrarlo en exclusivo beneficio propio”.

Hoy en día muchos parecen entender la magnitud de estas palabras, ya que perciben cómo sus esperanzas languidecen gracias a políticas gubernamentales que siembran una realidad sombría y, todo hace parecer, cosecharán un futuro signado por la desazón y el descontento.

[quote_right]Del total de la población argentina económicamente activa, el 54’1% tiene un empleo precario o inestable y el 10% está desempleado[/quote_right]

En efecto, por un lado el actual gobierno argentino abrió las importaciones -perjudicando seriamente así a las empresas locales-, despidió a decenas de miles de trabajadores estatales y poco hizo para frenar la ola de despidos y suspensiones en el ámbito privado.  Este escenario trajo aparejado que, del total de la población argentina económicamente activa, el 54’1% tenga un empleo precario o inestable y el 10% esté desempleado.

Por otro lado implementó políticas que afectaron de forma directa a la ciencia y la educación que, evidentemente, son dos de los pilares fundamentales para construir una nación soberana y pujante. En efecto, días antes de finalizar 2016, científicos tomaron pacíficamente el Ministerio de Ciencia y Tecnología y reclamaron la asignación de mayores partidas presupuestarias para este año. Y, por su parte, desde la Confederación de Trabajadores de la Educación afirmaron que en un año de gestión el Ministerio de Educación despidió trabajadores, descentralizó y desfinanció los Programas Nacionales Socioeducativos… y ha resuelto despedir a 2600 trabajadores del Programa Nacional de Formación Permanente… que está destinado a la formación de docentes de todo el país“.

Barrios de pie, manifestación en Argentina

Manifestación en Argentina

El conjunto de estas políticas, que dejó a cientos de miles de argentinos sin trabajo, trajo aparejado que, del total de la población argentina, el 32’2% viva en la pobreza y el 6’3% esté sumergido en la indigencia. Una de las consecuencias más desgarradoras que tiene este desolador panorama es que, del total de la población infantil argentina, más del 55% tiene vulnerado alguno de sus derechos.

En este contexto numerosas organizaciones sociales –como, por ejemplo, Barrios de Pie y Movimiento Evita-, y distintas centrales obreras -como la Central de Trabajadores de la Argentina y la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular-, salieron a la calle y canalizaron el descontento popular a través de la organización de ollas populares, corte de caminos y multitudinarias movilizaciones.

Y, como fruto de esta lucha social por la vida y la dignidad que emprendieron millones de argentinos, que durante 2016 cayeron bajo la línea de la pobreza o de la indigencia, a fines del año pasado el Congreso de la Nación Argentina promulgó una Ley de Emergencia Social que tendrá vigencia hasta diciembre del 2019.

A través de esta iniciativa, entre otras cuestiones, se propicia la creación de un millón de nuevos empleos bajo el Programa Solidario de Ingreso Social con Trabajo y la defensa de “los derechos de los trabajadores y trabajadoras que se desempeñan en todo el territorio nacional en la economía popular, con miras a garantizarles alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, cobertura médica, transporte y esparcimiento, vacaciones y protección previsional”.

[quote_right]Del total de la población infantil argentina, más del 55% tiene vulnerado alguno de sus derechos[/quote_right]

Por último, cabe ser mencionado que para recomponer la resquebrajada trama social argentina será necesario que el gobierno implemente políticas que propicien la creación de trabajo digno.  En caso contrario las organizaciones sociales y las centrales obreras se movilizarán a lo largo de 2017 reclamando tierra, techo y trabajo para todos los argentinos y así harán -parafraseando al papa Francisco- un lío que les brinde un corazón libre, solidaridad y esperanza, a quienes nada tienen.

danielbenadava@yahoo.com.ar