Por Departamento de Comunicación de Salesianos

“El espíritu de familia -propio del carisma salesiano- y la misión compartida con los laicos deben ser una apuesta firme para nuestra acción educativa y evangelizadora con los jóvenes y las familias”. Así de rotundo se mostró el rector mayor de los salesianos, el español Ángel Fernández Artime, en la misa de clausura del Congreso Internacional salesiano de Pastoral Juvenil y Familia, que se celebró entre el 27 de noviembre y el 1 de diciembre en el Hotel Weare Chamartín de Madrid.

Las familias como un espacio más en la pastoral juvenil de la congregación salesiana

Un momento del Congreso. FOTO: CONGRESO INTERNACIONAL SALESIANO DE PASTORAL JUVENIL Y FAMILIA

Fernández Artime animó a los más de 300 participantes, entre salesianos y laicos, venidos de 70 países, a tender puentes ante tantas situaciones de familias con dificultades y crisis, a imaginar propuestas nuevas para integrar la atención a las familias y la pastoral juvenil.

A lo largo de cinco días, la Congregación Salesiana reflexionó sobre cómo unir más la pastoral con jóvenes, misión específica de la Congregación, con la atención pastoral a la familia. La novedad de este encuentro fue generar una sinergia entre los sínodos sobre la familia y el próximo sínodo sobre los jóvenes.

En el acto de apertura del Congreso, estuvieron presentes, junto al rector mayor, monseñor Carlos Osoro, cardenal arzobispo de Madrid; monseñor Renzo Fratini, nuncio apostólico; Sor Mª Rosario Ríos, presidenta de la Conferencia Española de Religiosos; Alexandre Awi Mello, secretario del Consejo Pontificio de Laicos, Familia y Vida; y Belén Prado, viceconsejera de políticas sociales y familia del gobierno regional de Madrid.

La primera ponencia corrió a cargo de monseñor Bruno Forte, secretario Especial del Sínodo sobre la Familia, que habló sobre el camino sinodal de la Iglesia. En una didáctica disertación, Forte indicó que la “acogida, el acompañamiento, el discernimiento y la integración son los cuatro términos que sintetizan la actitud pastoral pedida por la Amoris Laetitia en relación a todas las familias, especialmente hacia aquellas que sufren la herida de un amor fracasado”.

El Consejero General salesiano para la pastoral juvenil, Fabio Attard, hizo en el segundo día una lectura propositiva de la realidad congregacional. Señaló que “la familia es el lugar de la primera educación”, por lo que “la tarea de nuestras comunidades es procurar mantener con los padres una colaboración y entendimiento profundo en la común responsabilidad y acción, la educación de los jóvenes”.

Una de las intervenciones que generó más interés fue la de Carmen Peña, doctora en Derecho Canónico y profesora de la Universidad de Comillas. En su ponencia se refirió a cómo acompaña la Iglesia a las familias. En todo momento hizo hincapié en presentar la belleza y la verdad de la propuesta cristiana sobre el matrimonio y la familia, al tiempo que se atiende con misericordia a las familias frágiles y heridas.

El salesiano Rossano Sala, elegido recientemente Secretario Especial del Sínodo sobre los Jóvenes, abordó el papel de la familia en la propuesta pastoral salesiana, en el marco de la última ponencia del Congreso: “Estamos convencidos de que una buena pastoral juvenil contribuirá a la construcción de jóvenes fuertes, solidarios y capaces de amar. Y esta es la condición fundamental para tener familias sólidas, fieles y felices”, afirmó.

 

La familia, sujeto de la acción pastoral

En las conclusiones de los grupos de trabajo, se destacó que la familia no es solo objeto, sino también sujeto, de la acción pastoral. Se subrayó la necesidad de potenciar la formación de salesianos y laicos en el acompañamiento de los jóvenes hacia el matrimonio y en los primeros años de vida conyugal, así como la importancia de que en la formación de los futuros salesianos se incluyan aspectos específicos sobre cómo acompañar a las familias.

También se insistió en la necesidad de involucrar más a los padres en la pastoral juvenil, de buscar acciones conjuntas con otros grupos de la familia salesiana, en prestar más atención a la educación afectiva y en crear redes de soporte para las familias que tienen momentos de crisis.

La misa y el acto cultural de clausura, que se celebraron en el Colegio Salesiano San Miguel Arcángel de Madrid, ponían el punto final al congreso. El rector mayor deseó, en las tradicionales Buenas Noches, que todas las obras salesianas, religiosos y educadores, “sigan transmitiendo esperanza, dando a nuestros jóvenes y sus familias motivos para la esperanza” incluso en medio de realidades difíciles que pueden vivir las familias.

 

La Congregación, comprometida con la atención pastoral a las familias

Este Congreso, que lleva cuatro años preparándose, según comentó Fabio Attard, ha sido un momento importante en la reflexión de toda la congregación. Recoge los retos planteados por el papa Francisco en los sínodos de la Familia, abre el campo de acción de la misión salesiana y, como comentaba Attard, va a guiar los próximos años de la reflexión de la congregación que, además, está muy implicada en el próximo Sínodo sobre los Jóvenes.

Y, como muestra de este compromiso, el último día del Congreso se presentó el grado en Pedagogía para la Formación a la vocación matrimonial y familiar. Mario Óscar Llanos, de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Salesiana de Roma, explicó este novedoso currículo que quiere formar a agentes de pastoral para acompañar a los jóvenes en la vocación laical a la familia y al matrimonio. Se trata de una propuesta innovadora, interdisciplinar, que conjugará materias del ámbito de la biofísica, pedagogía, psicología, antropología, pastoral y teología, para formar a “artesanos de la acogida, del discernimiento, del acompañamiento”.