Por Pilar del Barrio OP, Secretaria de la familia Dominicana

La Familia Dominicana de todo el mundo celebra un Año Jubilar con motivo de los 800 años transcurridos desde la confirmación de la Orden de Predicadores por el papa Honorio III, en el año 1216. La celebración del Jubileo es, sobre todo, un momento de gracia especial, porque es un tiempo de renovación de nuestra vida y misión.

Es tiempo para celebrar la vida de quienes nos han precedido. “De bien nacidos es el ser agradecidos”, dice el refranero español. ¿Cómo no agradecer la vida de tantos hombres y mujeres que han dedicado su vida a la predicación? Nacida de la escucha, de la búsqueda de la verdad mediante el estudio y la oración, encarnada en su vida común y en los gestos de misericordia, la predicación ha sido y es el centro de nuestra misión en medio de la Iglesia.

extra-dominicos-op-800-jubileoMiramos atrás para inspirarnos en ese pasado, hecho de rostros y vidas apasionadas por la Palabra: Domingo de Guzmán, Tomás de Aquino, Catalina de Siena, Bartolomé de las Casas, Alberto Magno, Rosa de Lima, Martín de Porres… y tantos otros hombres y mujeres cuyas vidas nos invitan a vivir apasionadamente nuestra misión. Como ellos, queremos salir al encuentro de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, con su cultura, sus valores, sus esperanzas y sus temores, para entablar con ellos un diálogo en el que podamos acercar a sus vidas la luz del Evangelio.

“Ve y predica”, esta es la misión encomendada a Domingo de Guzmán y los suyos al comienzo del siglo XIII y es la que se nos encomienda hoy, nuevamente, a la familia dominicana. Monjas contemplativas, frailes, laicos y hermanas recibimos de nuevo este envío gozosamente y nos ponemos en camino juntos para seguir predicando el Evangelio.

Actividades

  • En el ámbito de la reflexión teológica relacionada con los desafíos pastorales:
    • Cátedra Sto. Tomás de Aquino sobre temas de fe y cultura (Ávila, mayo y julio de 2016).
    • Congreso internacional sobre la predicación de la Orden (Roma, 18-20 de enero de 2017).
  • En el diálogo con la educación, la cultura y las artes:
    • Alma Mater. Heri et Hodie. Congreso sobre la responsabilidad social y la creación de ciudadanía y cultura en la universidad (Salamanca, 7-9 abril 2016).
    • 800 hacia la sabiduría. Congreso sobre la misión dominicana en la educación (Madrid, 4-6 julio de 2016).
    • Silencios. Exposición colectiva e itinerante de arte contemporáneo (varias ciudades, 2016)
  • En el diálogo con los empobrecidos:
    • Congreso Internacional Dominicos por la defensa de los derechos humanos (Salamanca, septiembre de 2016).
    • Amazionados por la dignidad de los pueblos indígenas. Coloquio entre especialistas sobre los derechos de los pueblos amazónicos (Madrid, 15-18 de noviembre de 2016).

Más información sobre el Jubileo: www.jubileo.dominicos.es

Silencios

Los dominicos llevamos a la espalda 800 años de historia y presencia en el ámbito de las artes. Contamos con hermanos y hermanas que han sabido aunar su vocación e identidad cristiana, su llamada a ser predicadores y predicadoras, con el desarrollo de sus cualidades como artistas. En la familia dominicana contamos no sólo con teólogos/as, filósofos, educadores/as, defensoras/es de los derechos humanos; también con pintores, escritores/as, poetas, artesanos, arquitectos, músicos, etc. Así fue desde el principio hasta la actualidad.

Fieles a nuestro estilo de ser y de situarnos en las ciudades, en sus periferias o cerca de sus centros culturales, al conmemorar nuestra historia queremos continuar impulsando una sana relación con el mundo de las artes. Lo hacemos convencidos de la necesidad tanto de restañar heridas del pasado como de suturar la separación entre lenguajes artísticos contemporáneos y el lenguaje de la fe cristiana actual.

Silencios reúne voces y lenguajes diferentes para romper silencios en unos casos y devolvernos a la fertilidad del silencio en otros. Muestra propuestas artísticas ajenas, para motivar preguntas y respuestas propias. Lenguajes artísticos ajenos y propios buscan dar qué pensar y qué sentir, como la poesía de J. A Valente “tengo ahora el silencio/ las ajenas palabras y las propias palabras”.

Silencios cuestiona el modo de mirar e interactuar con la realidad visible e invisible, con la trama de lo cotidiano, donde se decide lo fundamental. En un tiempo indolente, cuando muchos reducen la cultura a espectáculo, se pervierten palabras y mensajes al servicio de intereses que reniegan de la veracidad, no queremos espectadores pasivos, sino favorecer búsquedas de las verdades, de lo auténtico.

Entendemos el arte conectado a la sociedad del momento para desnudarla o mostrarla con su luz y su oscuridad, para contrastar la cultura del descarte. Cada creación artística de Silencios susurra con palabras de Sor Juana Inés de la Cruz: “Óyeme con los ojos / ya que están tan distantes los oídos…/ Y ya que a ti no llega mi voz ruda /óyeme sordo, pues me quejo muda”.

Silencios está dedicada a lo que reclama ser oído, escuchado con los ojos, la palabra o los gestos. Las creaciones de los artistas, en su diversidad, quieren ser contempladas pero, sobre todo, incidir en las conciencias, ser debatidas, profundizadas y prolongadas en ecos de cada visitante.

Dentro y fuera de este espacio, ¿nos hablan las injusticias silenciadas, las heridas del planeta y la llamada urgente a su custodia?, ¿prestamos voz a los que viven bajo silencios impuestos? Desde el silenciamiento interior podemos escuchar el latir de la vida alimentando luchas que sostienen en la cotidianidad, lo más auténtica y bellamente humano. El silencio puede ser una nave con todas las velas llenas, naveguemos con ellas desplegadas, más allá de palabras y conceptos, a donde el viento de la creatividad y la complicidad con las y los silenciados nos lleven.

Congreso 800 hacia la sabiduría

Del 4 al 6 de julio se celebrará, con motivo del Jubileo de los 800 años de la Orden de Predicadores, el Congreso Educar OP 2016, en los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid. El congreso, que reunirá a más de 800 participantes, lleva por título 800 hacia la Sabiduría y está organizado por tres fundaciones educativas de familia dominicana: Fundación Educativa Santo Domingo (FESD), Fundación Educativa Francisco Coll (FEFC) y Fundació Educativa Dominiques Anunciata Pare Coll (FEDAC).

Tres instituciones con 55 colegios en todo el territorio nacional, con más de 25.000 alumnos y más de 2.500 profesionales de la educación, convencidos de que educar en clave dominicana llena de sentido sus vidas y las de los alumnos y las familias que nos los confían.

Educar OP 2016 contará con la participación del maestro de la Orden de Predicadores, fray Bruno Cadoré, que nos traerá el Mensaje de Santo Domingo a los Educadores en el Jubileo de los 800 años. El congreso recorrerá un amplio conjunto de contenidos (neuroeducación, inteligencia emocional y espiritual, las artes, la tradición dominicana) de la mano de los mejores expertos del momento, desde puntos de vista muy diversos (la neurociencia, la filosofía, la literatura, el periodismo, la música, el deporte, la teología, la psicología…), todos ellos con una amplia experiencia internacional.

Educar OP se articulará en torno a cinco ejes fundamentales: las funciones de la mente y el espíritu en la búsqueda de la sabiduría, el papel de las diferentes inteligencias para encontrarla, el reconocimiento de sus aliados, la sabiduría de los valores y la celebración en la vida y en la fe de la sabiduría que se nos ofrece en el Evangelio de Jesús de Nazaret y que llega hasta nosotros gracias a la búsqueda común y compartida en la Iglesia, desde la tradición dominicana, como algo y alguien que da sentido a nuestras vidas y las hace más plenas.

Buscar la verdad, dialogar con el otro/Otro, pensar con criterio, actuar con espíritu crítico, estar abierto a cuestiones fronterizas, tener inquietud por descubrir nuevos horizontes, disfrutar de libertad de pensamiento, abrirse a la trascendencia y dialogar con ella, contemplar la realidad y transmitir el fruto de la contemplación, servir a la persona… son valores fundamentales en la forma de comprender el estudio y la educación en la formación dominicana, como búsqueda y encuentro con la sabiduría.

¿Cómo hacer esto de un modo nuevo y distinto en el siglo XXI? ¿Cómo afrontar los nuevos desafíos que la sociedad nos plantea en el ámbito de la educación? ¿Qué pedagogías utilizar? ¿Qué lenguajes usar? ¿Cómo educar en clave dominicana? ¿Cómo buscar la sabiduría? ¿Qué relación establecer con ella? A todo ello se pretende responder en Educar OP 2016, no con respuestas permanentes y definitivas, pero sí en clave de búsqueda conjunta y compartida, con capacidad de innovar, abriéndonos a las experiencias de los otros, de quienes día a día creen en el desafío apasionante de la educación y comparten este reto: Educar OP 2016.

Una voz de justicia y esperanza

Por no haber, no había ni mapas. Tanto que cuando monseñor Ramón Zubieta se adentró a “evangelizar” esas tierras, algunos de sus viajes fueron pagados por la Sociedad Cartográfica de Lima a cambio de trazar mapas de los ríos de la selva. Eran los albores del siglo XX cuando se abrió paso hasta las comunidades más alejadas en canoas empujadas por “tanganas”, unos palos con los que los indígenas propulsan la embarcación apoyándose en el suelo del río.

La Iglesia llegó a este lugar del Perú a petición del propio Congreso de la República, que solicitó al Vaticano ayuda para “civilizar” la selva. Así, monseñor Zubieta y otros se adentraron a conocer aquellos pueblos tan apartados y a convivir con ellos. Entre ellos hay que destacar a las Misioneras Dominicas del Rosario, fundadas en aquellas circunstancias y centradas desde el principio en el trabajo con la mujer indígena. Poco a poco se fueron construyendo puestos de misión, donde lo primero solía ser la escuela y el botiquín. Uno de esos puestos fue el de Sepahua, a donde llegó fray Francisco Álvarez en 1948.

Elena Seido tenía entonces seis años y cuenta cómo el dominico convenció a su familia para ir a vivir a la misión: “Nos dijo que nos daría educación, que no podíamos seguir siendo ignorantes para que nos engañaran”. No va desencaminada la anciana Elena Seido, que ha visto cómo caucheros, madereros y luego petroleros pasaban para llevarse las riquezas de su hogar. En medio de aquello, la voz de los dominicos se ha alzado siempre para defender la dignidad de los pueblos originarios. Como en 2005, cuando fray David Martínez de Aguirre, hoy obispo de Puerto Maldonado, apoyó el paro fluvial contra los desmanes de las empresas petroleras que operan en la zona. Como hizo en los años sesenta fray Ricardo Álvarez Lobo, quien compró y liberó al último esclavo del Bajo Urubamba. Como cada vez que un joven de alguna comunidad nativa obtiene un título universitario becado por los dominicos.

Con el tiempo, las misiones se extendieron a otros países, como República Dominicana, Cuba, Uruguay, Paraguay o Guinea Ecuatorial. En todos esos sitios, el compromiso de la Orden de Predicadores con la dignidad de los oprimidos ha sido una constante. El caso más reciente ha tenido lugar en República Dominicana, donde la emisora Radio Seibo ha denunciado el derribo nocturno e ilegal de 60 casas por parte de la Central Romana, una de las azucareras más grandes de ese país, para quedarse con sus tierras.

El origen de Selvas Amazónicas

En 1966 -y gracias a la generosidad de la gente de “El Olivar”, la parroquia dominica en el barrio de Lavapiés- fray Francisco Arias dio el primer impulso al Secretariado de Misiones, lo que hoy es Selvas Amazónicas. Era una forma de ayudar a los misioneros en su tarea, sobre todo económicamente. En estos 50 años, más de 23.000 personas han ayudado con sus donativos, pequeños o grandes. Hoy día son más de 9.000. En los últimos cinco años Selvas Amazónicas ha formado y enviado cincuenta voluntarios laicos a las misiones, algunos de ellos para periodos largos, incluso sin billete de vuelta.