Por Álvaro Mota Medina

El pasado 14 de abril, en la sede de la Comunidad Bahá´í de Madrid, se celebró un encuentro interreligioso que congregó a variedad de personas de las diversas tradiciones religiosas presentes en la ciudad. El objetivo, compartir la experiencia de fe y tender puentes hacia el respeto, la tolerancia y el trabajo por las causas comunes.

“No creo que exista una verdad única, absoluta. Esto está enraizado con el hecho de que estemos hoy aquí”. Eran las palabras de Mario, padre de familia, argentino y representante de la comunidad judía en la mesa redonda con la que dio inicio la jornada tras un momento inicial de oración-meditación ambientado con música.

El encuentro interreligioso que se vivió en abril en Madrid

Un momento del encuentro. FOTO ÁLVARO MOTA

“Soy lo que soy por opción. Si bien afirmaba haber nacido en una familia judía con una fuerte tradición comunitaria, fue en un momento determinado cuando conoció a un rabino que ejerció influencia en él y decidió asumir el judaísmo plenamente como camino de vida.

Quizá el llevar a cabo un discernimiento crítico de la tradición recibida en el contexto cultural y familiar para buscar el camino espiritual en el que mejor cristaliza la propia experiencia vital fue el elemento compartido por las seis personas que participaron en la mesa redonda respondiendo a la pregunta que ponía marco a la jornada: ¿Por qué soy judío, budista, hindú, musulmana, cristiano o bahá´í?

Esa fue la vivencia de Inés, una chica de Madrid perteneciente a una familia de tradición católica que conoció el budismo de forma peculiar: a través de una chica en una peluquería cuando tenía veinte años.

“Estaba en una crisis sobre el sentido de la vida, pero me encontraba en actitud de búsqueda, de modo que fui practicando, encontrando respuestas y tratando de ser la mejor versión de mí misma”.

Inés afirmaba que el budismo es una “fe muy experiencial” que tiene tres pilares: fe, práctica y estudio. Si bien hay diversas escuelas, ella lo practica a través de la organización laica internacional Soka Gakkai, en la que sus miembros, “enraizados en la filosofía revitalizante del budismo de Nichiren, comparten el compromiso de promover la paz, la cultura y la educación y centran sus actividades en el desarrollo de las potencialidades humanas que nutren la esperanza, el coraje y la acción altruista”.

Este elemento, la necesidad de vivir la fe en comunidad, fue otra de las constantes que, de manera recurrente, afloraban en los testimonios de cada participante.

Juan Carlos no responde a la imagen de lo que normalmente imaginamos cuando escuchamos la palabra hindú. Es de Ceuta y se lamenta de que todavía hay una confusión grande en nuestra sociedad entre los términos indio (natural de India) e hindú (que profesa la religión hinduista, sea cual sea su nacionalidad) y de que su religión, a pesar del número de miembros con los que cuenta en nuestro país, no ha adquirido aún en España la condición de “notorio arraigo”.

Él, que nació de padre indio hindú y de madre española católica, considera “una fortuna crecer entre dos culturas y tener la oportunidad de optar” y es, en la actualidad, el presidente de la Federación Hindú de España.

Elisa, también española y de tradición católica, afirmaba que vivió su primera crisis de fe entre los catorce y quince años. “No me encontraba a gusto con la práctica religiosa”.

Fue algo más adelante, al marcharse a estudiar fuera, a Alemania, cuando conoció a algunas personas musulmanas y estableció su primer contacto con el islam. Más adelante, ya de regreso en España, continuó su búsqueda de fe investigando sobre su religión -el cristianismo- y el islam. Fue hace tan solo siete años cuando abrazó la religión del profeta Muhammad.

A pesar de que las personas musulmanas reconocen a Jesús como profeta, afirma que no fue fácil para ella la relectura de los textos de la Biblia, con los que convivía desde la infancia, en los comienzos de su camino en el islam. También puntualizaba, al ser preguntada por la recurrente cuestión de la realidad de la mujer en el mundo musulmán, que por un lado está la teoría de cada religión y, por otro, la concreción de esta en una realidad. Es la realidad la que suele verse contaminada por otros elementos sociales, culturales y políticos que nada tienen que ver.

Juan Pablo es cristiano, católico y sacerdote. “Soy lo que soy gracias a los demás”. Al responder a la pregunta por su fe, recurre a las palabras de Benedicto XVI: “No se es cristiano por una idea ética o un pensamiento filosófico, sino por el encuentro con una persona, Jesús de Nazaret”.

A los quince años se acercó a la orden de la Santísima Trinidad, para iniciar el noviciado con diecinueve en Córdoba y marchar después a Roma.

En 1981 se ordenó sacerdote y se desplazó a Alemania, donde tuvo la oportunidad de trabajar en la cárcel con mujeres e inmigrantes.

Para Juan Pablo, que además es profesor en el Instituto Superior de Pastoral, las palabras de Gregorio Nacianceno expresan su idea del cristianismo: “El cristianismo es la imitación de la naturaleza de Dios”. Se define “con una identidad abierta, enriquecida continuamente por las demás religiones”.

“Soy sacerdote por gracia. Sin los demás, no sería lo que soy”.

Para finalizar las intervenciones de la mesa redonda, María Jesús nos habló de su experiencia de fe, fundamentada en la tradición vivida en una familia católica junto a sus siete hermanas.

“Mi madre rezaba por la paz en el mundo”, decía al hacer referencia a cómo fueron educadas en una visión de la religión cimentada en el amor, el respeto y la mirada universal.

El cristianismo asentó la base de su experiencia religiosa, pero todo cambió cuando un día conoció a una chica por la calle que le dijo: “¿Sabes que Cristo ha vuelto?”.

“Esta chica está loca”, pensé, “pero luego me acerqué y, a través de ella tuve mi primer contacto con la fe bahá´í, que considera que todas las religiones provienen de la misma fuente y que hay una sola línea que une las manifestaciones de Dios a través de Abraham, Buda, Krishna, Mahoma o Jesús”.

Los bahá’ís creen que la necesidad crucial que enfrenta la humanidad es encontrar una visión unificadora del futuro de la sociedad y de la naturaleza y el propósito de la vida. Tal visión se desarrolla en los escritos de Bahá’u’lláh”.

Después de la mesa redonda, en el turno de preguntas, no faltaron las alusiones a las realidades de conflicto que, en tantos lugares del mundo, enfrentan a personas que profesan estas religiones.

“Nosotros estamos aquí, dialogando. Somos unos privilegiados. Afuera tenemos hermanos que están todavía muy lejos de esto”, afirmaba Mario, el representante de la comunidad judía. Además, sostenía que “tenemos que ir a las escuelas, dando a conocer el pluralismo religioso y educando en el respeto y la tolerancia”, afirmación que llevó los diálogos al debate actual sobre la presencia de la religión en las aulas de nuestro país.

Los participantes también compartieron sugerencias bibliográficas (libros, películas…) para quienes deseen profundizar en el conocimiento de cada una de las tradiciones religiosas de la mano de autores reconocidos y autorizados, con objeto de desterrar prejuicios y avanzar en un conocimiento integral y contrastado de cada una de las creencias.

Sugerencias bibliográficas:

-Islam: Muhammad. Su vida basada en las fuentes más antiguas (biografía del profeta escrita por Martin Lings y publicada por Hiperión)

-Fe Bahá´í: Luz para el mundo (película disponible en http://www.bahai.org/light-to-the-world/es )

-Cristianismo: Jesús: aproximación histórica (José Antonio Pagola) e Introducción al cristianismo (Joseph Ratzinger)

-Hinduismo: Bhagavad Gita; Breve historia del hinduismo (Javier Ruiz Calderón) y Perlas de la sabiduría védica (Juan Carlos Ramchandani)

-Budismo: contenidos de la web http://www.sgi.org/ y Sutra del loto

-Judaísmo: Una historia de la experiencia judía (Leo Trepp), Cuando a la gente buena le pasan cosas malas (Harold S.Kushner) y Reflexiones sobre la vida (Rabino Sacks)