Por Charo Castelló y Abraham Canales*

Procedentes de más de 65 países, alrededor de 150 personas en representación de sus respectivos movimientos, nos juntamos para expresar la misma sed de justicia y el mismo clamor: tierra, techo y trabajo para todos y todas. Este buen lugar es el Encuentro Mundial de Movimientos Populares. Está impulsado por el papa Francisco y convocado por el Consejo Pontificio de Justicia y Paz, junto con un Comité organizador de representantes de los movimientos populares. Es un signo clave de revelación del espíritu de ese Dios encarnado en la vidas de los pobres; un signo de esperanza donde los relatos que se construyen por «los excluidos» de todas las latitudes no suenan a derrota sino a la capacidad humana de amar (se) y entregar (se) a una causa mayor: el respeto a la sagrada dignidad de cada persona.

Este evento ha servido para concretar las propuestas de acción transformadora, que nos implican para su desarrollo en los lugares y ambientes cercanos a nuestras realidades. Los movimientos populares se emplazan a protagonizar y orientar su acción en este marco, cuyo punto de partida es «la gente real y sus problemas reales, de personas concretas» protagonizando los cambios y trabajando junto a la Iglesia.

[quote_right] «Misericordia»: amor a las personas, conmoverse por el sufrimiento del otro que es nuestra hermana y hermano[/quote_right]

Los debates abordados han sido los ejes de las «3T»: Tierra, Techo y Trabajo, junto con los paneles Pueblo y Democracia, Territorio y Naturaleza y Refugiados y Desplazados. La metodología puesta en marcha se ha basado en el diálogo, la escucha, la interpelación fraterna y el consenso diario.

El necesario cambio cultural

En el encuentro destacó la participación del expresidente Mújica, claro referente planetario por su coherencia y sencillez, con una reflexión íntegra que abordó un conjunto de temas globales[1]. Destacamos algunas de sus afirmaciones: la necesidad de un cambio cultural, que vaya más allá de los cambios estructurales que no modifican la conducta de las personas. La igualdad: uno de los gritos de los sueños que sacudieron al mundo, «tiene que estar debajo de los techos donde vive la gente» y debe prevalecer entre las «las utopías que nos guían» hasta el punto de trasladar en el auditorio la propuesta de incorporar una «I» a las «3T». Y los afectos -el amor, el cariño, los cuidados- como la razón que nos hacen ser plenamente solidarios, «los afectos son lo más importante y no los objetos inertes».

Propuesta de acción

Participantes de la HOAC en el encuentro de movimientos populares organizado por el Papa en el Vaticano

Algunos de los participantes de la HOAC en el encuentro de movimientos populares. Foto HOAC

Los tres días de trabajo han servido para precisar tres documentos[2]: 1) Las siete Propuestas de Acción Transformadora asumidas como líneas de trabajo. 2) La síntesis de los trabajos, que fundamentan y profundizan en las propuestas de acción transformadora. Y 3) Las 41 mociones sobre determinadas situaciones y problemáticas.

Las Propuestas de Acción Transformadora, el documento más vinculante presentado al papa, ratificó «que la causa común y estructural de la crisis socioambiental es la tiranía del dinero». En sus siete epígrafes, se recoge la defensa del «derecho a la paz, basado en justicia social»; favorecer que las personas más empobrecidas participen en «la toma de decisiones políticas y económicas»; la exigencia de que el derecho al agua sea «considerado un bien de dominio público»; la defensa de la soberanía alimentaria sana, sin agrotóxicos, el acceso a un trabajo digno e implementado «con salario social» para los trabajadores y las trabajadoras; el acceso a la vivienda digna y al hábitat, declarando «la inviolabilidad de la vivienda familiar, para erradicar los desalojos que dejan a las familias sin techo» y la construcción de una «ciudadanía universal».

Se van a equivocar muchas veces… pero es el amor lo que construye una vida digna

«Los felicito, los acompaño, les pido que sigan abriendo caminos y luchando. Eso me da fuerza, nos da fuerza… va echando raíces», dijo Francisco al acoger los trabajos, como antesala para abordar algunos temas relacionados con el encuentro: «la estructura injusta que enlaza a todas las exclusiones que ustedes sufren puede endurecerse y convertirse en un látigo (…) que esclaviza, roba la libertad, azota sin misericordia a unos y amenaza constantemente a otros, para arriar a todos como ganado hacia donde quiere el dinero divinizado. Y frente a ese «frío aliento del miedo» nos propone «misericordia», es decir, el amor a las personas, conmoverse por el sufrimiento del otro que es nuestra hermana y hermano.

[quote_right]La igualdad: uno de los gritos de los sueños que sacudieron al mundo, «tiene que estar debajo de los techos donde vive la gente»[/quote_right]

El papa hace suyo el grito de las «3T», cuya inteligencia humilde favorece «un proyecto-puente de los pueblos frente al proyecto-muro del dinero» y que «apunta al desarrollo humano integral» frente a la atrofia moral de este sistema que impide el buen desarrollo de las personas. Frente al sentimiento de vergüenza del drama de los migrantes, refugiados y desplazados nos pide ejercitar «esa solidaridad tan especial que existe entre los que han sufrido».

«Dar el ejemplo y reclamar es una forma de meterse en política» que Francisco quiere ver completada con «meterse en las grandes discusiones», en coherencia con lo que tantas veces repite «la política es una de las formas más altas de la caridad, del amor». Al mismo tiempo señaló dos riesgos: «dejarse encorsetar», como aceptación acrítica de la política social hacia los pobres pero sin los pobres y «dejarse corromper», que es un vicio del que nada ni nadie está exento, para lo cual el mejor antídoto es para quienes opten a una vida de servicio a los demás actúen con honestidad y con «un fuerte sentido de la austeridad y la humildad.

Retos

El 1 de enero entra en funcionamiento el nuevo Dicasterio para el desarrollo humano integral dedicado a la «humanidad sufriente». Integrando por las competencias y el trabajo que desarrollan diversos consejos pontificios. El cardenal Turkson lo presidirá para dar mayor coherencia y visibilidad al problema de los pobres, de los excluidos, las víctimas de las injusticias… claramente expuestos en Evangelii gaudium y en Laudato si’ y materializar así la idea de «una Iglesia pobre y para los pobres». Todo indica que Turkson consolidará este diálogo abierto con los movimientos populares.

La dinamización de los compromisos es tarea del Comité organizador que deberá seguir realizando un esfuerzo solidario «según los lugares, tiempos y personas».

La fuerza del EMMP comienza a impulsar un tipo de encuentros de proximidad. Tanto es así que los movimientos populares de EEUU tienen prevista su primera cita en febrero. Europa, con toda probabilidad, le seguirá los pasos.

El papa llamó a los militantes de los movimientos populares «poetas sociales», sembradores de una poesía que se elabora en la confluencia de cientos de acciones grandes y pequeñas, cuya bandera es que la vida sea digna. Créannos si les decimos que esta onda es ya imparable: hay un buen lugar en el mundo que escribe esta poesía.

*Charo Castelló y Abraham Canales pertenecen al comité organizador y de comunicación del Encuentro. MMTC/HOAC

 

[1] Audio de su intervención en www.ivoox.com/13679457

[2] Disponibles en www.movimientospopulares.org/documento-final-2016/