Por Álvaro Mota Medina

Concluye el XIV Sínodo diocesano de Coria-Cáceres, toda una puesta a punto de esta diócesis que ha situado al laicado y, de un modo especial, a la mujer, en la primera línea de la Iglesia

Tres años y medio de trabajo, casi cuatro mil participantes, más de trescientos grupos sinodales y en torno a cinco mil propuestas. Son algunas cifras del último Sínodo que la Iglesia de Coria-Cáceres ha celebrado y cuyos frutos empiezan a verse ya, sin ir más lejos, en el nuevo organigrama de esta diócesis, una configuración organizativa que ha apostado decididamente por dar responsabilidad a hombres y, especialmente, mujeres seglares en algunas de las responsabilidades más importantes.

Se ha tratado de una larga etapa de reflexión y propuestas sobre cuatro grandes temas: el anuncio del Evangelio y la transmisión de la fe, el compromiso social y caritativo de la Iglesia en la sociedad de hoy, la formación y la participación de los laicos en la Iglesia y en el mundo y la organización pastoral de la diócesis.

La diócesis de Cória-Cáceres se renueva con un claro protagonismo laical

Presentación del nuevo equipo de la diócesis de Coria-Cáceres. FOTO ALANDAR

Con este proceso, la diócesis responde a la llamada que realizó el papa Francisco en su exhortación Evangelii Gaudium, a una “opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación (EG 27)”.

Para Jesús Moreno, sacerdote y sociólogo de amplia trayectoria que debe mucho de su ser y hacer a su labor acompañando a niños y jóvenes en el Junior y otros movimientos de Acción Católica y que, además, ha recibido la encomienda de ser el secretario de este ambicioso proceso asambleario, “ha sido un trabajo coral en el que han participado muchas personas  (sacerdotes, religiosos, diáconos y seglares) de diversas sensibilidades, pero que han procurado confluir en un objetivo común: impulsar una renovación pastoral en la Iglesia Diocesana”.

Se ha llevado a cabo una verdadera apuesta por la pastoral especializada, creando nuevas delegaciones e independizando algunas áreas. Ante la crisis que atraviesan el mundo religioso y la Iglesia, muchas veces se tiende a simplificar estructuras y a unificar realidades. Sin embargo, en este caso se ha llevado a cabo una verdadera apuesta por la pastoral especializada, creando nuevas delegaciones e independizando algunas áreas dentro de las ya existentes.

En palabras de Jesús, “se han creado algunas delegaciones nuevas porque lo pide la realidad de hoy, que es cada vez más compleja y a la que la Iglesia también debe dar respuesta: el cuidado de la creación y el medio ambiente; la Pastoral Infantil -que no puede limitarse a la catequesis para los sacramentos- y las personas con discapacidad. En una diócesis como la nuestra, cuando hablamos de delegaciones no nos referimos a grandes organismos con personas totalmente dedicadas a ellas, sino que los mismos responsables de las delegaciones están implicados en otras muchas realidades. Por eso tienen un mérito enorme”.

Cuando se cumplen cinco años de la elección del papa Francisco, Jesús tiene claro que el Sínodo de Coria-Cáceres ha servido para que la diócesis sintonice con la Iglesia que él sueña.

“Cuando nuestro obispo hizo las primeras consultas para hacer el Sínodo aún no había publicado el papa su exhortación Evangelii Gaudium, pero nos ha venido como anillo al dedo, como suele decirse. El contenido de esta exhortación ha entrado en juego para iluminar la realidad de lo que vivimos y orientar las propuestas que después han sido debatidas y votadas”.

Sin embargo, él afirma que el Sínodo no ha acabado, sino que verdaderamente empieza ahora, en la puesta en marcha de todas las propuestas recogidas en los documentos que hablan de cómo ser Iglesia en salida, que opta por los pobres, que busca una implicación de los laicos en la vida de la Iglesia y en la sociedad y en la que las mujeres adquieran mayores responsabilidades.

En el Sínodo se ha pedido específicamente que la mujer asuma más responsabilidades en la Iglesia.  Con estos nombramientos es una realidad en la Iglesia Diocesana. Cuatro mujeres son las que están al frente de delegaciones tan importantes como Patrimonio, Pastoral Vocacional, Cuidado de la Creación o Medios de Comunicación Social.

Coordinando esta última está Lorena Jorna, quien se define como una niña a la que le enseñaron a ser solidaria y a respetar la naturaleza y a los demás y como una mujer comprometida con la búsqueda de la paz, la igualdad y la justicia.

El Colegio Sagrado Corazón de Jesús y la parroquia Ntra. Sra. de Guadalupe de Cáceres son los lugares donde asentó los pilares de su fe, la hoja de ruta para su vida, y que le lleva al compromiso en plataformas como la marcha “Todas las religiones por la paz”, distintas ONG o, más recientemente, el movimiento de la Juventud Estudiante Católica (JEC).

En el Sínodo se ha pedido específicamente que la mujer asuma más responsabilidades en la Iglesia. En las parroquias esto es una realidad diaria y con estos nombramientos también lo es en la Iglesia Diocesana. Los laicos tenemos que asumir la “mayoría de edad” en la Iglesia e ir ocupándonos de todas las tareas que podamos desempeñar. El Concilio Vaticano II ofreció ya claves en el capítulo cuarto de la constitución Lumen Gentium. Nos corresponde buscar el Reino de Dios en los asuntos temporales, inmersos en nuestras actividades y profesiones, así como en la vida familiar y social. Estamos llamados, particularmente, a hacer presente a la Iglesia en los lugares y condiciones donde ella no podría ser sal de la tierra si no es a través de nosotros.

“Meternos” en la vida de la gente: sus preocupaciones, dificultades, problemas…No basta con hacerlo. Hay que ser capaz de comunicarlo. Los medios de comunicación son un área fundamental en la que trabajar para poder ofrecer a la sociedad y al mundo una imagen de la Iglesia más cercana y renovada, que conecte con los problemas y la sensibilidad de la gente.

Lorena afirma que, aunque el momento social actual es complejo, no lo es más que en la época de los primeros cristianos y, en ese sentido, su referente es San Pablo:

“Nos falta parecernos un poco más a él. “Meternos” en la vida de la gente: en sus preocupaciones, las dificultades para llegar a fin de mes, los problemas familiares, los estudios, el paro, la enfermedad, cómo afrontar la muerte… La Iglesia, a lo largo de su historia  y en su Doctrina Social, ha sido siempre pionera en la lucha por los derechos humanos, laborales, sociales… Pero no basta con hacerlo, sino que hay que ser capaz de comunicarlo. Hay que luchar contra los estereotipos y mostrar toda esa “Iglesia en salida” de la que tanto habla el papa Francisco y “seguir haciendo lío”.