El padre Vicente Esplugues es valenciano, valencianista y de la Fraternidad Misionera Verbum Dei. Desde hace tres temporadas colabora en el programa “Esto me suena” de RNE con una sección de música heavy (La sotana metálica) de la que es amante y experto. Habíamos tomado café en la máquina de la casa de la radio y compartido bocata en el fondo sur del Vicente Calderón. Le había prometido ir a la misa de su parroquia, en el barrio de La Piovera, al otro lado de la carretera de Barcelona. Es el inicio del curso pastoral.

Santi Riesco participa y comenta la eucaristía en la Parroquia Nuestra Señora de las Américas

El Pueblo reunido está atento a la celebración. Foto. S.R.

Fecha: Domingo, 18 de septiembre. Decimoquinto del tiempo ordinario.

Lugar: Iglesia parroquial Nuestra Señora de las Américas, barrio de La Piovera (Madrid). Una zona en la que proliferan los adosados y las calles de una sola dirección.

Celebración: Misa de 12:30 (hay una a las 10:30 y otra a las 19:30).

El parque infantil que hay frente a la parroquia está lleno de familias con niños pequeños. Hay cola en los columpios. Llegan muchos coches que van aparcando en las calles que rodean el templo. Es una iglesia moderna, este año cumplirá veinte años desde que se consagrara en 1996.

En las puertas hay avisos invitando a participar en un grupo de senderismo que recorrerá la sierra de Madrid una vez al mes. A las doce y veinte ya no hay sitios libres en los bancos. La iglesia está repleta. Llama la atención la cantidad de familias con niños. No cabe nadie más.

El coro está en el coro y hace la labor del coro: canta y anima a cantar. Me parece escuchar una guitarra, una armónica, un bombo y un cajón. La asamblea participa en los cantos, que se sabe de memoria. No hay cancioneros y el cañón no proyecta las letras en la pared. El padre Vicente sale acompañado de una monaguilla con dos trenzas. Comienza la misa.

Todo discurre con normalidad y naturalidad. Quizá sea eso lo que llama la atención. Es difícil sentirse extraño o ajeno en una comunidad que acoge sin tener que esforzarse, siguiendo la liturgia del mismo modo que se hace en todo el orbe católico. Durante el Gloria seguimos el ritmo del coro con palmas en una versión cantada en castellano que incluye frases en latín. La misa, ya digo, extraordinariamente ordinaria, como el tiempo.

[quote_center]Es difícil sentirse extraño o ajeno en una comunidad que acoge sin tener que esforzarse[/quote_center]

Parroquia Nuestra Señora de las Américas en Madrid

La parroquia de Nuestra Señora de las Américas está en la zona este de Madrid. Foto. S.R.

“Lo de los administradores corruptos es de rabiosa actualidad”, arranca el padre Vicente sus doce minutos de prédica entusiasta. Y cita como en una retahíla todos los casos de corrupción política que se están juzgando en nuestro país. “Con todo esto hacemos un Juego de tronos de 18 temporadas” y, mientras algunos siguen riéndose, suelta la primera: “Pero lo sabemos porque les han pillado. Y en la fe nos pasa igual, que jugamos a que no nos pillen”. Y encadena ejemplos para que todos entendamos que “lo que busca el Señor es que vivamos las cosas no por miedo, o por si nos pillan, sino por amor”. Vuelve a la actualidad recordando el caso de la joven italiana que se suicidó después de que su exnovio hiciera público un vídeo íntimo. “Todos somos defraudadores”, insiste el padre Vicente, “cada uno a nuestro nivel”. Y, entre anécdota y chascarrillo, pone otra vez el dedo en la llaga: “Vivimos pendientes de si nos pillan o no porque no sabemos que somos mucho más felices y más libres siendo honestos”. Y así explica el evangelio del administrador injusto. “Hay que trabajar la coherencia, porque la tensión entre lo que me nace del corazón y lo que digo para que no me pillen, eso es lo que me cruje. Y al final, petamos”. Cuando acabó, me quedé con ganas de aplaudir.

[quote_center]“Lo que busca el Señor es que vivamos las cosas no por si nos pillan, sino por amor”[/quote_center]

Otros tres sacerdotes y una ministra extraordinaria de la eucaristía ayudaron a repartir la comunión. En los avisos, además del inicio de todos los grupos de catequesis, oración, recreativos, caritativos y de formación, se pidieron sacos de dormir para una aldea de Etiopía.

@santiriesco