Busco en la red, aún bajo los efectos del Forum de Pastoral con Jóvenes celebrado en Madrid este fin de semana, qué noticias se han publicado sobre el evento. Confío en Google, que lo sabe todo. Sin embargo me encuentro con que las únicas noticias publicadas hablan de Rouco y de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Madrid. Alguna nota previa en la web de la Cope, alguna referencia en la web de Ecclesia o de ACI Prensa… Pero no encuentro ningún sitio, en esta bola de cristal virtual, que muestre en realidad lo que allí se vivió, se sintió y se celebró en estos tres días.

No encuentro nadie que hable de lo impresionante que es entrar a un recinto con más de 2.000 personas esperanzadas, esforzándose por buscar una nueva forma de hablar de Dios a los jóvenes. No encuentro ninguna referencia a la cuidada decoración y ambientación, de moda pero absolutamente oportuna, sin nada fuera de lugar. No encuentro ningún artículo que hable de lo sorprendente e innovador que fue el tono de las jornadas: distendido, activo, participativo, vivo… Por fin una macro-convocatoria de Iglesia Católica en la que se respira vida e ilusión a raudales.

Sólo encuentro entre las “Noticias” de Google algunas citas del discurso de Rouco, pero ninguna alusión a la brillante valentía de José Luis Cortés al hablar de Dios sin tapujos. Y ninguna alusión a los minutos de aplausos sostenidos que recibió por parte del público. Ninguna referencia tampoco a la importancia vital de la música, de integrar los nuevos lenguajes (de verdad, sin imposturas), ni al papel clave de la comunidad y de la oración.

Nadie habla, en esta red inmensa, de la esperanzadora y vivificante iniciativa “Tomamos la palabra”, que hizo visibles realidades de discriminación, minorías que también buscan a Dios aunque algunos se lo nieguen. Valientes igual que Cortés, con el mayor de los sentidos poéticos y la más profunda autenticidad, jóvenes que mostraron la homosexualidad, la inmigración, la discapacidad como realidades cotidianas que necesitan ser integradas de forma positiva en la Iglesia. Y que todo el mundo lo vea.

Sólo oigo hablar de la homilía y no de la valiente (aunque no se pudiera aplaudir, ni pitar), la “fraterna y subversiva Eucaristía”, como la describía Casaldáliga hace años. Donde se demostró que pueden convivir unas sensibilidades con otras, unos discursos con otros, unos modos de hacer con otros. Donde se plasmó la comunión y la unidad (que no necesariamente significa uniformidad).

No se refleja en los artículos publicados hasta ahora toda la esperanza, la voluntad de superar barreras, el afán por construir e integrar que se ha vivido estos días. Quienes estuvimos ahí lo vimos y lo sentimos. Pero quienes no estuvieron, por ahora, sólo lo verán como un encuentro más de los seguidores de Rouco envueltos en banderas españolas (de las cuales, por cierto, creo que no ví ninguna). Sólo lo recibirán como un anticipo rancio de las Jornadas Mundiales de la Juventud, como una cosa que, desde luego, no va con ellos.

Contra esto, espero que en los próximos días los artículos en webs y blogs broten, como brotó allí la esperanza. La esperanza de una Iglesia integradora, abierta, positiva, acogedora, actual y actualizada. Y que el Fórum no se quede ahí sino que dé frutos… porque sospecho que esos frutos pueden cambiar muchas cosas de ésta, nuestra Iglesia. Eso sí, si no encierran en una jaula el Espíritu que volaba como un descosido por el Palacio Municipal de Congresos de Madrid, al igual que todas las personas que estábamos ahí y logramos, como afirmaba el bien escogido lema, “Kminar x las alturas”.