Tenía yo, hasta hace unos meses, una columna en alandar que se llamaba “Cultura de mercado” en la que hablaba de temas diversos, siempre con la letra de una canción como hilo de fondo.

La he echado de menos estos días, cuando me ha venido a la mente la canción de Jorge Drexler “Polvo de estrellas”, en la que afirmaba que una vida vale lo que un sol. Una sola vida humana tiene mayor valor que cualquier otra cosa del Universo.

Aunque esa vida sea la del terrorista y asesino más sanguinario, despiadado y dañino. Es un ser humano y, como tal, merece ser tratado según los principios de nuestra democracia: con respeto a sus derechos humanos, con un juicio justo y una condena ajustada a sus delitos. Aunque sea Osama Bin Laden.

Podría escribir mucho más acerca de este tema pero ya lo ha hecho (y muy bien), Antonio Fraguas en su blog “La Fragua”, con el artículo “La victoria de Bin Laden”. Suscribo todas y cada una de sus palabras y admiro que haya podido diagnosticar de forma tan certera lo que nos pasa en este mundo globalizado del siglo XXI. “Europa [con todos sus principios, derechos, conquistas] ha muerto. El terror ha vencido”.

También me ha sorprendido y muy positivamente la reacción del Vaticano que, en su nota pública ante el asesinato de Bin Laden ha dicho que “ante la muerte de un hombre, un cristiano no se alegra nunca” [una cristiana tampoco] y que espera que “no sea ocasión para un crecimiento ulterior del odio, sino de la paz”. Por primera vez en mucho tiempo estoy a favor, con todo mi corazón, de una nota escrita por el Vaticano.

Recomiendo, por tanto, la lectura del artículo de Antonio Fraguas, con Jorge Drexler como música de fondo. Dan muchas, muchas ganas de llorar por este mundo y por esta civilización.

Polvo de estrellas