En el año 1991 esta revista otorgó el Premio alandar a Manuela Carmena, entonces magistrada juez del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria y hoy alcaldesa de Madrid. Era un  reconocimiento a su compromiso con los derechos humanos.

Este mes Manuela Carmena y el Ayuntamiento de Madrid han concedido a la periodista Carmen Sarmiento el premio Clara Campoamor por su trabajo en favor de  la Igualdad.

Clara Campoamor, nacida en Madrid en 1888, ha sido una de las figuras políticas más importantes para las mujeres españolas. Gracias, principalmente a ella, las mujeres en España podemos acudir a las urnas en pie de igualdad con los varones desde 1933. Esta mujer tuvo que huir de España a causa de la Guerra Civil y ya no pudo volver, muriendo en el exilio. Su trabajo a favor de los derechos de la mujer no encontró un reconocimiento hasta después de la Transición.

Carmen Sarmiento comenzó a trabajar en TVE en 1968. La televisión en España era solo una y en blanco y negro. Gris era la redacción a la que llegó cuando solo tenía 24 años. Una redacción de hombres donde las poquísimas mujeres que allí estaban tuvieron que ganarse el respeto con mucho trabajo y más energía. Y eso fue lo que hizo Carmen a lo largo de toda su trayectoria. No siempre se lo pusieron fácil.

Pronto se cansó de cubrir noticias políticas y de guerras y posó su mirada  en los marginados, los excluidos y, especialmente, en las marginadas y excluidas de la tierra. En el 92, cuando toda España cantaba los boatos del Descubrimiento, ella quiso contar la historia de América a través de la vida de las mujeres y realizó la serie Mujeres de América Latina. Trabajo que no fue nada fácil, pues la historia la cuentan los hombres, a las mujeres hay que salir a buscarlas y eso fue lo que hizo Carmen. Así realizó la mejor de sus series, que no gustó mucho a los que entonces tenían el poder. Esta serie le valió siete años de “pasillos”, utilizando el argot de TVE cuando a alguien no se le da trabajo aunque se le pague un sueldo.

Carmen ha recibido el reconocimientos a su trabajo desde muchos colectivos a lo largo de su trayectoria, pero sé este que lleva el nombre de Clara Campoamor le hace una gran ilusión por lo que supuso esta mujer en la historia del feminismo español.

A mí también me alegra la combinación de estos nombres juntos porque sabemos de la gran aportación de estas dos mujeres en la lucha por la igualdad, como me alegra que este premio se lo dé la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que ha demostrado una especial sensibilidad ante los más desfavorecidos de la sociedad.

Queda mucho camino por andar, pero la antorcha sigue encendida. Cuando escribo esta columna un grupo de mujeres de la asociación Ve-la luz llevan once días en la Puerta del Sol en huelga de hambre para exigir al Gobierno unas medidas eficaces que acaben con la lacra de la violencia de género. Ayer domingo cientos de personas, muchas de ellas jóvenes, la apoyaban en sus reivindicaciones. Este 8 de marzo hay convocado un paro internacional de mujeres como respuesta a la actual violencia social, legal, política, moral y verbal experimentada por las mujeres actuales en diversas latitudes.

La mecha de la lucha y la esperanza siguen vivas.