En febrero entró en vigor en China una nueva normativa sobre asuntos religiosos que es, para Amnistía Internacional, “un control estatal de gran alcance y potencialmente castigador de la práctica religiosa”. Nuevas dificultades, pues, para los más de 50 millones de cristianos chinos.

El presidente Xi Jinping, que aspira a perpetuarse en el poder –ha logrado que no haya límite de tiempo para su mandato- recordaba recientemente que el Partido Comunista Chino “ha de guiar activamente a la Iglesia” y que la religión en China ha de ser de orientación China. Una manera de decir que sólo se tolerará a las Iglesias oficiales y que cualquier otra práctica religiosa será considerada sospechosa.

La dificultad d ser cristianos chinos ante las dificultades del gobierno

Min Chen y Chen Liu viven actualmente en Madrid. FOTO ALANDAR

En China, dentro del cristianismo, tienen carácter oficial la llamada Iglesia Patriótica, católica, y un conjunto de Iglesias protestantes llamadas De las Tres autonomías, es decir, autogobernadas (sin presencia de extranjeros), autosuficientes (sin financiación exterior) y autopropagadas (sin misioneros foráneos). Sin embargo, hay, dicen los observadores, una eclosión religiosa. En las Iglesias oficiales –que reúnen a la mitad de los cristianos- el PCCh decide hasta el número de bautismos anuales, así como las grandes líneas de la predicación, y prohíbe temas como la condena del aborto o el hablar de la resurrección. La loa a lo chino incluye la alabanza a los dirigentes del partido. Para los demás grupos, es prácticamente imposible reunirse: es ilegal que se junten más de 5 personas, y se anima la delación de los vecinos mediante recompensas.

Se dificulta la propagación de la fe ya que los menores de 18 años tienen prohibido asistir a cualquier acto religioso. Y el ser creyente es un estigma social: no pueden ser religiosos, por ley, ni los cuadros del partido, ni policías, militares ni maestros. Se prohíbe la celebración de la Navidad a los colegios, se condicionan las ayudas oficiales a la eliminación de cruces y otros símbolos religiosos o se restringen los campamentos juveniles con motivo del año nuevo.

Las nuevas normas que entran ahora en vigor no hacen más que apretar, aún más, el puño en torno a la práctica religiosa. Pero China es un mercado goloso de más de mil millones y pocos gobiernos occidentales se atreven a denunciar esta falta de libertades.

Min Chen y Chen Liu son dos cristianos chinos, residentes en España. Ambos pertenecen a la llamada Iglesia de Dios todopoderoso, que está creciendo rápidamente en China y es perseguida con especial saña por el Partido Comunista chino. Este es, en primera persona, su testimonio de su persecución. Nos traduce Ainhoa, miembro de la “Asociación para la defensa de los derechos humanos y de la libertad religiosa”, una ONG empeñada en difundir el estado de persecución de lo religioso en China. Al contrario que Chen y Liu, Ainhoa tiene familia en China y prefiere no ser fotografiada.

Chen Liu

“Mi madre, en 1997 salió de la Iglesia oficial y fundó un grupo nuevo o congregación, se convirtió en predicadora. En el 99 la detuvieron y la multaron con 3000 yuanes por predicación ilegal, porque creer en Dios en China es muy difícil. Luego, se adhirió a la Iglesia de Dios Todopoderoso y fue perseguida con más ahínco.

Del 99 al 2009 mi madre y yo formamos parte de la Iglesia y sufrimos una persecución de baja intensidad, pero el 28 de septiembre del 2009 mi madre fue detenida por la policía, que no mostró papel alguno de identificación, pero allanó la casa y durante 6 horas rompieron techos, el wáter, vaciaron roperos y rajaron el sofá y los edredones buscando documentos y dinero. Se llevaron todo lo que tenía valor. Robaron las nóminas de mi padre y su libreta. Yo recibí el mensaje de que mi madre estaba detenida y me di cuenta de que mi móvil estaba siendo rastreado porque se encendía cada 3 segundos. Cambié el móvil con un amigo y a los 10 minutos este amigo fue localizado.

Como la había detenido la policía secreta, sin uniforme, no sabíamos dónde estaba mi madre. Al final, a través de un amigo de mi padre, nos enteramos de que había sido conducida a una comisaria bastante apartada y mi padre fue a visitarla y la encontró tumbada en el suelo, inmovilizada con unas esposas a las patas de un sofá. El policía Wu Meng le dijo a mi padre que había encontrado su libreta de ahorros y le exigió los 70.000 yuanes que contenía alegando que era dinero de la Iglesia y que tenía que entregarlo, aunque él tenía sus justificantes de nómina, etc. Pero, además, dijo que como sospechaba que su hijo también era miembro de la Iglesia, le exigió 30.000 yuanes más. En total, al tercer día de la detención de la madre entregaron 100.000 yuanes en efectivo. Ella fue liberada y llevada al hospital. Al día siguiente, su almohada estaba manchada de sangre y contó que le pegaron, la arrastraron del pelo y la golpearon contra la pared, tenía parte del cuero cabelludo arrancado. También le hicieron tomar sal en grano y tragarla con agua picante. Se turnaban para interrogarla y estuvo tres días casi sin dormir ni comer. Su estómago quedó muy mal y casi tres años después, en marzo de 2012, le descubrieron un cáncer de estómago avanzado y falleció tres meses después.

Wu Meng, el policía que la detuvo, no dio recibo alguno de esa supuesta fianza, aunque lo reclamamos varias veces. Respondió que, si mi padre y yo queríamos trabajar, que no reclamáramos ese recibo porque con una llamada suya nos dejaba en paro. Pasaba a menudo por la casa para preguntar si mi madre permanecía en sus creencias, por lo que ella, asustada, se fue a vivir fuera.

El 28 de mayo del 2014 el PCCh estalla el caso Mc Donald por el que acusaban de asesinato a un miembro de la Iglesia de Dios Todopoderoso. El Partido Comunista Chino buscó un grupo de las personas que fingieron ser miembros de la Iglesia de Dios Todopoderoso, y estas personas mataron una mujer en un Mc Donald. Después, el PCCh propagó que estas personas eran miembros de la Iglesia de Dios Todopoderoso y a partir de esa intriga del PCCh, empezó públicamente la persecución hacia la iglesia.

Es la llamada “Campaña de los 100 días” lanzada por el Partido Comunista Chino. Cien días para detener y eliminar a todos los miembros de la Iglesia en todo el país. Yo vivía cerca de Shandong, la ciudad del caso Mc Donald, y ayudé a llevar a lugares más seguros a miembros de la Iglesia junto con, que fue posteriormente detenido también y torturado durante un mes y medio. Quedó sin poder andar, con problema de orina serios, porque había sido golpeado en sus partes con palos de hierro y porras electrónicas.

Yo me di cuenta de que debía abandonar China. Logré tramitar mi visado, pero no el de mi hija, porque necesitaba un certificado de parentesco que solo expide la comisaría local y yo no podía aparecer en el pueblo, de modo que el visado para mi hija fue rechazado. Un amigo me comunicó en diciembre de ese año 2014 que mi nombre estaba incluido en la lista de sospechosos elaborada por el PCCh y que debía escapar del país. De modo que tomé un avión con mi mujer y tuvimos que dejar a nuestra hija en China. Y mi familia ha cambiado de residencia, hartos de que la policía pasara por la casa a preguntar por mí, y no tengo ningún contacto con ella. Hace tres años que vivo en España donde trabajo como técnico eléctrico”.

Min Chen

“Soy creyente en Jesús desde pequeña gracias a mi abuela. En el 1999 recibí la predicación de Dios Todopoderoso reencarnado en la segunda venida de Jesús y acepté este evangelio. El 19 de diciembre del 2001, una hermana de la Iglesia fue detenida y al día siguiente, la policía acudió a mi casa, confiscó todos mis documentos y registró todo delante de mis hijos pequeños. Encontraron mi Biblia y mi cuaderno espiritual y me llevaron a la comisaría. Mi familia fue a reclamar y pedir mi libertad, y gracias a eso dejaron de torturarme, pero me trasladaron a un centro de detención. Unos días después trajeron delante de mí a la hermana anteriormente detenida, una persona bastante mayor, cuya cara era irreconocible, hinchada y amoratada, estaba temblorosa y casi sin conciencia. Otra hermana de la Iglesia estuvo detenida 8 meses y llegaron a dejarla desnuda y atada a una puerta de hierro bajo la nieve. El PCCh trata a los cristianos peor que a perros. Ella falleció poco después. Otra hermana de la Iglesia estuvo detenida 8 meses y llegaron a dejarla desnuda y atada a una puerta de hierro bajo la nieve. El PCCh trata a los cristianos peor que a perros.

Yo estuve 18 días en ese centro de detención. Luego mi familia gastó 36.000 yuanes para que me liberaran, aunque en verdad perdí mi libertad porque estaba tan asustada que no me atrevía a salir de casa. En abril de 2007, mi marido, que era miembro del Partido Comunista, me pidió el divorcio porque él quería ascender en su trabajo y era imposible al estar casado con un miembro de la Iglesia. No me quedó otra opción que divorciarse, y así vi destrozada una familia feliz. Mi marido, que no era creyente, me había apoyado hasta ese momento en mis creencias, pero después de la detención, cambió su perspectiva.

En el verano de 2009 fui a predicar a una amiga; su marido intentó denunciarme a la policía, porque se pagan recompensas por esas denuncias, pero mi amiga lo detuvo. Al día siguiente, sin embargo, vi que venían a la tienda 4 policías sin uniforme, entre ellos uno de los que me detuvo la primera vez, de modo que escapé y estuve 6 meses viviendo en otra ciudad; dormía vestida y con zapatos, dispuesta a escapar en cualquier momento, cualquier ladrido de perro me atemorizaba. Durante todo este tiempo no pude mantener contacto con mi familia, ni verlos ni telefonearlos. Y, mientras, mi exmarido pagó 15.000 yuanes y luego otros 25.000 para buscar a quien pudiera resolver el caso y así pude volver a visitar a su familia.

El 6 de mayo de 2011 estaba reunida con tres hermanas del grupo y fuimos detenidas y nos llevaron esposadas a un pueblo muy apartado. Yo había cambiado 12 veces de casa entre la primera y la tercera detención.En la habitación donde estábamos había una cámara y no nos torturaron. Pero antes habían torturado a otras dos hermanas detenidas: las colgaron del techo, a una gruesa y otra delgada, como un balancín, y los policías se reían. El brazo de una de ellas quedó inútil. Mi exmarido se enteró de mi detención e hizo todo lo posible para que me liberaran, porque era miembro del partido y lo logró, pero mis familiares tuvieron que pagar en sobornos alrededor de 120.000 yuanes. Desde ese momento, mis hijos quedaron vetados para ir a la universidad porque su madre era miembro de una iglesia. Por eso, mi hijo, en su solicitud, tuvo que poner “madre fallecida”; el PCCh me arrebataba así también mi existencia como madre”.

“En China, dice, creer en Dios es algo tan difícil… Sólo en España he probado la libertad de creencia y me siento feliz por ello”. Huijun hace 2 años que está en España con su hija que, ella sí, presume, habla muy bien español. El hijo se quedó con su exmarido. Ella trabaja para la Iglesia de Dios Todopoderoso y quiere que se sepa que “hay innumerables perseguidos como nosotros y mucho más graves. Y nadie fuera de China sabe lo que ocurre a los cristianos en mi país. Excepto la Iglesia oficial, todos los demás son perseguidos. Pero la Iglesia crece muy rápido porque la Biblia dice que lo que viene de Dios prosperará”.

 
Es difícil establecer un número preciso de cristianos en China. Por la enormidad del país, por la clandestinidad de al menos la mitad de los cristianos y por los intereses políticos, internos y externos, que tienden a minimizar o maximizar las cifras. Según la Wikipedia, la Iglesia Católica Patriótica tendría 6 millones de miembros y otros 20 serían miembro de las llamadas Iglesias de las Tres Autonomías, protestantes. Un número similar pertenecería a las iglesias clandestinas. Es decir, algo más de 50 millones de cristianos en total. Dos estudios independientes realizados por universidades chinas, una de ellas la de Shanghái, habla de 54 millones de cristianos (39 protestantes y 14 católicos). Todos coinciden en situar la cifra entre el 2,5 y el 4% de la población. El prestigioso Pew Institute habla de 68 millones de cristiano. Lo que equivale al 5% de la población china y al 3% de los cristianos del mundo.
El Pew Institute situó en el 2014 a China como el país del mundo con mayores restricciones gubernamentales a la práctica religiosa. Según el informe de Amnistia Internacional recién publicado este 2018, el pasado año en China “aumentó la represión de las actividades religiosas de los cultos no reconocidas por el Estado”, La ley de seguridad en Internet y la ley contra el espionaje da poderes ilimitados en la práctica a las autoridades, sin protección suficiente frente a la detención arbitraria. La nueva normativa permite la detención de hasta por seis meses de las personas fuera de los centros oficiales y sin comunicarlo a nadie, sin contacto con sus familias ni asistencia letrada. “Esta forma de detención se empleaba para obstaculizar las actividades de los defensores y defensoras de los derechos humanos, incluidos profesionales del derecho, activistas y personas que practicaban su religión”.
La Iglesia de Dios Todopoderoso dice contar con 4 millones de adeptos. Se identifica como Iglesia cristiana y sus miembros proceden en su mayoría de los otros grupos católicos y protestantes. Crece mucho y las autoridades chinas la consideran una secta peligrosa. También se la conoce como “Relámpago Oriental” porque explica su existencia en base al evangelio de Mateo (Mt, 24, 27): “Porque, así como el relámpago sale por el oriente y se muestra en el occidente, así será también la venida del hijo del hombre”. Es decir, la nueva venida de Cristo tenía que venir del este, de China. La Iglesia la fundó en 1991 una mujer, ahora en EEUU. Con ella, Dios vuelve a hacerse presente para inaugurar La era del Reino, que sigue a La era la Gracia, inaugurada por Jesús, precedida, a su vez, por La era de la Ley, la del antiguo testamento.