Cumplir 35 años para una revista en papel es celebrar un milagro. El futuro del periodismo tal y como lo conocemos, con la etapa tan apasionante de grandes cambios que está viviendo la profesión, llena de luces y de sombras, es incierto. Lo que sí que tenemos muy claro desde Alandar es que queremos seguir fieles al compromiso que expresábamos en nuestro primer editorial de octubre de 1983. Siguen haciendo falta medios que repliquen la voz de los extrarradios, pero ¿cómo? Para resolver estas cuestiones y repasar nuestra historia hemos reunido a nuestras tres últimas directoras: Cristina Ruiz, Charo Mármol y Carlos F. Barberá.

El futuro del periodismo comprometido

Por Cristina Ruiz Fernández, @multimilitante

Desde hace lustros, en todos los foros de periodismo la gente se interroga sobre el futuro de la prensa escrita. Las nuevas tecnologías hace tiempo que ya no son nuevas, sino que son simplemente tecnologías que nos acompañan en el día a día. Todo ha cambiado en los últimos años y es un hecho ante el cual no se puede tener una actitud apocalíptica. No podemos ni queremos instalarnos en la tragedia y decir que “el papel va a desaparecer”.

¿Cómo abordar esta nueva era desde una publicación mensual impresa, de raíz social y religiosa, como alandar? Esa es, obviamente, una pregunta que llevamos mucho tiempo haciéndonos en la revista y a la que aún no hemos sido capaces de responder, desde mi punto de vista.

Ni siquiera grandes diarios como The Guardian o Le Monde han sido capaces de encontrar una solución, que pasa por que la herramienta digital constituya una contribución real a la sostenibilidad económica del medio. Obtener ingresos a través de las versiones digitales sigue siendo una tarea titánica que parece tener al menos tres vías de solución, a juzgar por la movimiento de los medios que estamos constatando.

Una de esas vías es lanzarse en brazos del SEO (Search Engine Optimization) y empezar a construir los contenidos en función de aquellas palabras clave que más probabilidades tienen de aparecer en los buscadores como Google. Redactar noticias con titulares sensacionalistas y posicionarlas, de tal manera que lleguen más visitantes. Y esas visitas a la web posibilitan más banners de publicidad. Es el contenido periodístico al servicio del anuncio.

Son esos titulares que a menudo se comparten en redes sociales y que incluyen palabras llamativas y grandilocuentes, tras las cuales se esconden contenidos facilones y de pobre calidad. Obviamente ese no es el camino por el que debe optar una revista como alandar, para la cual la integridad, la honestidad y el rigor deben estar por encima de cualquier “viralidad” y de todos los “me gusta” en Facebook.

Otra de las vías frecuentes consiste en reforzar los contenidos audiovisuales y convertir a los medios que tradicionalmente eran escritos en plataformas de vídeo o podcast –archivos de audio a modo de programas de radio descargables– que amplíen la experiencia de la audiencia. Estos contenidos, especialmente los vídeos, alcanzan una gran difusión en redes sociales debido a que el público es cada vez menos “lector” y más “espectador”: en nuestro día a día, en general, hemos dejado de leer y, sin embargo, consumimos imágenes ávidamente.

De esta manera grandes medios escritos se han lanzado en los brazos del vídeo, y han convertido a sus redactores en periodistas multimedia, cámara y micrófono en mano, dándoles poco más que algunas horas de talleres de formación (o en algunos casos, ni siquiera eso). El llamado periodismo ciudadano también contribuye a este fenómeno, mediante la difusión cada vez mayor de vídeos grabados por particulares que pasaban por ahí en el momento de la noticia, sin mayor adiestramiento que el de pulsar el botón de las cámaras de sus móviles.

Esta segunda vía de la transformación audiovisual podría ser una respuesta para alandar, y en este sentido se enmarcan iniciativas como la radio alandar que pronto entrará en funcionamiento. Sin embargo, el pastel del contenido audiovisual se lo siguen repartiendo entre unos pocos grandes medios. Los recursos materiales y humanos que requiere la producción de este tipo de contenidos están lejos de lo que puede permitirse una modesta publicación, cuyas cuentas año tras año son deficitarias y que se mantiene gracias a un puñado de fieles suscriptores y suscriptoras.

Precisamente esa fidelidad de las personas que siguen a un medio es la tercera de las vías que está el periodismo para ser sostenible en el escenario digital. Transformar a los suscriptores en socios, fortalecer el vínculo resaltando lo que éste aporta a la identidad de la persona (“yo soy suscriptora de eldiario.es”, “yo apoyé el crowdfunding de El Salto”…), es un camino para la sostenibilidad a medio plazo. Esta vía es tal vez la que más hemos fortalecido en alandar en los últimos tiempos. El Club de Amigos y Amigas ha sido la herramienta que ha salvado a la revista de la crisis y que ha permitido alargar la vida de esta pequeña y humilde publicación, de tal manera que ahora cumplimos 35 años y albergamos esperanzas de llegar, al menos, a los 40.

Vamos trazando caminos y, desde la ética y el compromiso por las personas, debemos plantearnos ir aún más allá. Buscar una cuarta vía que es la del compromiso a largo plazo con las situaciones de desigualdad e injusticia, abordándolas desde el periodismo de calidad. La creación de contenidos propios es vital, desterrando –salvo en el caso de traducciones inéditas– aquellos Documentos con los que llenábamos nuestras páginas hace algunos lustros reproduciendo artículos de otras publicaciones. Ahora que todo está accesible a golpe de un click, la originalidad y el relato de primera mano, con los pies en la realidad y la voz en directo de las personas protagonistas, es fundamental para un periodismo comprometido como el nuestro.

Asimismo, el seguimiento de las historias humanas y de la injusticia estructural es otro de los elementos que no debemos olvidar. Si bien hay muchos temas que se han tratado en esta revista cuando nadie hablaba de ellos –los bancos del tiempo, la industria textil, el coltán, la justicia en la producción de alimentos… por poner algunos ejemplos–, han sido objeto luego de grandes reportajes en Salvados o en El País, esos reportajes de grandes audiencias generan un impacto momentáneo y después se olvidan.

La obligación de alandar debe ser dar seguimiento a esas realidades de desigualdad y opresión, conseguir que no sean flor de un día sino abordarlas en profundidad y acompañarlas, más allá de los ritmos implacables que marca la actualidad.

El futuro del periodismo es incierto, también lo es el futuro de alandar en una tendencia marcada por la caída de las suscripciones en papel. Pero abordar los próximos años desde la originalidad y el compromiso por lo humano y con el apoyo de quienes se identifican con esta revista nos darán más posibilidades de superar la barrera de las cuatro décadas. O muchos años más… ¿quién sabe?

Historias de Familia (2000 – 2010)

Por Charo Mármol

Solo han pasado 18 años desde que asumí en el comienzo del siglo la dirección de alandar. Para los jóvenes una eternidad, para quienes peinamos alguna cana, un suspiro y sin embargo, para unos y otras un periodo en el que hemos vivido unos cambios difíciles de imaginar en otros momentos de nuestra vida. Los cambios se han dado en muchos sectores de la sociedad, pero en el mundo de las tecnologías y las comunicaciones ha sido como realizar un viaje al futuro.

Cuando llegué a alandar me encontré con una revista que salía mensualmente por una especie de milagro. Yo venía de otras realidades algo distintas, tampoco era la avanzadilla del futuro, pero si un poco mejores.

Si empiezo por el final, quizás lo que más me llamó la atención, fue que para la distribución de la revista, que nosotros llevábamos todos los meses personalmente a correos, una vez que la revista había llegado a la oficina, y que se habían impreso la direcciones, de dos en dos, en un folio, estás se cortaban con un cutes convirtiéndolas en una especie de faja en la que se envolvía la revista una vez doblada en cuatro veces y a la que se le pegaba un cello no siempre excesivo. Este trabajo totalmente artesano lo realizaba un equipo de voluntarios compuesto principalmente por Pilar Bodego y sus hijos y en algunos momentos apoyados por otros. En seguida pudimos tener una guillotina que nos facilitó sobremanera el trabajo.

Los envíos no siempre llegaban a su destino, porque el cello a veces era escaso y las direcciones se perdían por el camino. Poco a poco fuimos cambiando las formas de envío y adaptándonos a los tiempos que iban viniendo.

A los jóvenes no les sonará “los cíceros”. Es una medida tipográfica que hace sólo 18 años empleábamos a la hora de componer la revista antes de enviarla personalmente, no teníamos correo electrónico, a la imprenta. Teníamos también un estupendo archivo de fotos (recortes de otras revistas) clasificados por temas y así, con las hojas donde están dibujada las posible columnas de la revista, 2, 3 ,4 … componíamos los textos en cíceros y distintas tipologías, y con una foto “reciclada”, lo enviábamos a la imprenta que nos lo devolvía, a través de un conductor una vez compuesta. Corregíamos y volvíamos a enviar hasta que veíamos los ferros , o lo que es lo mismo la maqueta final de la revista antes de la impresión. Ahora esto parece ciencia ficción.

Llegó el correo electrónico y nuestros colaboradores empezaron a utilizarlo. Nosotros también y nuestra relación con la imprenta cambio. Nos regalaron un escáner y ya empezamos a evitar las idas y venidas que tanto tiempo ocupaban… la técnica y el progreso llegó a alandar.

Ahora volviendo la vista atrás siento que fue un periodo muy bonito, de una gran familia en los que todos teníamos un papel: estábamos en la redacción los que intentábamos sacar el milagro de alandar, pero estaban, quizás los más importante, nuestros suscriptores, la única razón de ser de la revista. Y eso se dejaba notar. Cuando fallábamos se nos perdonaba, cuando los necesitábamos ahí estaban. Era un calor de familia, incluso con los anunciantes siempre muy importantes en la publicación.

Hoy las cosas han cambiado. Alandar tambien. No podía ser de otra manera. La revista es a color, la lleva una distribuidora y ya no vamos a correos. Está en marcha el proyecto de la emisora, tenemos una buena web y viajamos por las redes. Hay que seguir abiertos a las nuevas tecnologías, incorporar todo lo que ayude a difundir el mensaje que alandar quiere dar, pero creo que no podemos perder nunca, nunca, ese ambiente cálido de familia que ha sido siempre alandar.

El Pelícano

Por Carlos F. Barberá

La tortuga de Alandar empezó su caminata el año 1983. Cuatro años antes había alzado el vuelo un pájaro que daba nombre a una revista, “El Pelícano”, de corta pero intensa vida Me ha parecido oportuno traer aquí su recuerdo para quienes la conocieron y sobre todo para quienes no tuvieron ese inmenso gusto. Así pues, he pedido ayuda a uno de sus redactores y aquí va un resumen hasta donde dé lugar el espacio esta columna.

Las puertas del Concilio/quién las volviera a abrir,
Jesús, qué negro vemos/ el porvenir.

Este pronóstico, por desgracia muy atinado, animó una publicación “en cuya mancheta figuraban los nombres de un pequeño número de sacerdotes (todos varones), laicos y laicas amigos.”Hay que recordar que eran los tiempos del cardenal Tarancón, tiempos creativos, en que se respiraba, pese a los augurios, un ambiente de libertad y creativiad. Así pues, durante el año de su existencia mantuvo un aire desenfadado irreverente, crítico, enormemente divertido.

Pese al escaso espacio de esta columna, traemos un centón de textos aparecidos en la revista:

“Noticias”:

  • Se prolonga la vida eterna por diez años más.
  • Abofetea a su vicario por llamarle catecúmeno.
  • El Cardenal Primado se da de baja de El Pelícano.
  • El Cardenal Tarancón celebra sus bodas de oro, pero en ninguna foto aparece su esposa.
  • Nuevos cardenales in pectore (además de Claudia Cardinale, que lleva in péctore ya muchos años).
  • No es cierto que Juan Pablo II y Hasam II sean primos segundos, a pesar del apellido. Y mucho menos carnales.
  • Sigue incorrupto el cuerpo de Sor Eduvigis; entre otras cosas porque dicha monja no ha muerto todavía.

Anuncios por palabras (muchísimos)

  • “Cambio bendición apostólica por bonobús”
  • “Vendo entradas para el Juicio Final”
  • “Camino”, la mejor vía para hacer carrera
  • Persona seria, con estudios, preocupada por los problemas sociales, creativa, con gran sentido de la libertad, busca sitio en la Iglesia Católica.
  • Sangre de san Pantaleón, cabeza de san Lamberto, higaditos de santa Honorata… Carnecería-Casquería “Santoral”.

Consultorio:

  • ¿Son pecado la turbación (cuando va a más) y el enanismo?
  • El Papa se mete con el aborto, con los anticonceptivos, con las relaciones prematrimoniales, y ahora hasta con la regla de las monjas: ¿Adónde vamos a llegar? Respuesta: Esto es un consultorio, no un horóscopo.

Frases célebres (si estaban en latín, proporcionaban su rigurosa traducción:

  • “Porro somos y en porro nos convertiremos”
  • “Quodcumque ligaveris super terram erit ligatum in coelis” (Todo lo que ligues en la tierra pues lo tendrás ligado para el cielo)
  • “Vade retro, Satana, quoniam non sapis quae Dei sunt” (Vas de un retro con la sotana, que ni los sapos, que también son de Dios)
  • Roma locuta, causa finita” (Roma se ha vuelto loca a causa de la delgadez)

Artículos sin fondo alguno:

  • – “Instrucciones a seguir en caso de cisma”
  • – “Grandes relatos bíblicos” (por Leví Lacosha”)
  • – “Controlatio Natalitatis” (El control de la natalidad”, documento póstumo de Pablo VI).

Inspiradas poesías

Si dices que te aburres
con el rosario
es que no has visto nunca
el telediario.

Con Dios me acuesto,
con Dios me levanto,
y con la sacristana
de vez en cuando.

Guía del ocio:

  • Crítica de películas: “La mujer del cura” (ciencia ficción)
  • Diccionario de la Lengua Viperina: “Bonete” = dícese de párrocos campechanos. “Carismático” = enfermo de asma que se le nota en la cara. “Cirio Pascual” = alboroto con motivo de la Pascua. “Pectoral” = busto prominente de la mujer del sacristán. Etc
  • Fotonovela: “El Burlador de Zorrillas”.

Hemos llegado al final del espacio. No puedo prometer ni prometo pero sí me comprometo, con motivo de su treinta y cinco aniversario, a hacer todo lo posible para que Alandar publique un largo reportaje sobre las aventuras de El Pelícano. De nada.